CANTO RODADO
de sátiros y corros
a mí me dan mucho reparo los gobiernos del pp, dentro y fuera del ascensor. ellos deciden dónde hay y dónde no hay vida humana en peligro
No voy a hablar del alcalde de Valladolid. Hablo del Gobierno que no ama a las mujeres, del partido que calla y otorga y de miles de votantes que apoyan al sátiro del ascensor. Hablo de un Gobierno que recomienda a las mujeres comprar un silbato para protegerse de violadores, que pretende tutelarnos como a personas incapaces y que con sus recortes está mandando a casa a miles de féminas a hacer de colchón invisible de la dependencia.
Hablo de un Gobierno que ningunea los derechos de las mujeres con el mismo rodillo que va a aprobar una ley para pasarse por el forro la democracia al proclamar alcaldes a las cabezas de las listas más votadas. Que subvenciona la educación sexista y segregacionista mientras escatima el dinero público para las becas. Es el Gobierno de Mariano Rajoy.
Hablo de otro Gobierno. Primero suprimió el programa de Red Empleo Mujer y ahora elimina el área de Mujer e Igualdad en la administración periférica como excusa de su política de ahorro del gasto público. Un Gobierno que ha borrado del boletín oficial todas las medidas para promover la conciliación de la vida familiar y laboral. Es el Gobierno de Juan Vicente Herrera.
Verbo erecto
Hablo de otro Gobierno. El que ha vaciado de contenido el Consejo Municipal de las Mujeres. El que negó el auxilio a la alcaldesa de Astorga, Victorina Alonso, del PSOE, para que los bomberos fueran a sofocar un incendio alegando que no había peligro para vidas humanas. Es el Gobierno de Emilio Gutiérrez.
A mí me dan mucho reparo estos gobiernos del PP. Dentro y fuera del ascensor. Ellos deciden dónde hay y dónde no hay vida. Decretan que la democracia es el Gobierno de ‘una sola mayoría’ y quieren calificar de antidemocrática la pluralidad. Gastan el dinero en perseguir a los pequeños contribuyentes mientras protege a los grandes defraudadores. Mandan a las mujeres correr las cortinas en casa y no frecuentar ciertas calles por la noche en lugar de perseguir, condenar y aislar socialmente el machismo y todas las formas de desigualdad que son el caldo de cultivo de violadores y sátiros de verbo erecto.
Reacción
La desigualdad no es una invención, tristemente es una realidad: en lo público y en lo privado. Lo sabemos. Hemos avanzado mucho en estos dos últimos siglos. No ha sido fácil. Ahora disfrutamos de una teórica igualdad de derechos. Pero la reacción que diagnosticó Susan Falludi en los años 90 es una urticaria permanente. Y la igualdad real es una asignatura pendiente.
El fin del patriarcado es una necesidad higiénica y moral. Lo anunciaron las italianas también en los años 90. Es un proceso lento y doloroso. Pero también productivo y fructífero. El abismo entre las aspiraciones de la mitad de la población y las no-políticas de género, cuando no machistas, es cada vez mayor.
Circula por la red un video en apoyo a la lucha leonesa femenina. Ahora que los corros hacen su agosto se aprietan el cinto mujeres de diferentes disciplinas deportivas y ámbitos sociales para solidarizarse con las luchadoras que reivindican un espacio y unas condiciones dignas para practicar el singular deporte.
Nosotras luchamos
Su lema: «Nosotras luchamos. Lucha leonesa femenina». No hay cosa que las mujeres se propongan que no logren. Sin duda, abrirán un nuevo camino. Reclamar la igualdad en el deporte tiene aún si cabe más mérito por ser un mundo dominado por las pelotas y no precisamente las de gimnasia rítmica.
Hay que apretarse el cinto por la lucha leonesa femenina, por el balonmano femenino, por el fútbol femenino, el piragüismo, las mujeres con discapacidad, las que se acompañan en la enfermedad, las que luchan por las cuencas mineras... Su lucha es nuestra. Nos harán más felices.