Valencia de don juan

90 años de toreo coyantino

El ayuntamiento quiere que su plaza de toros sea declarada bien de interés cultural. de conseguirlo, sería su segundo BIC: el castillo logró este estatus en 1931

La fachada, de estilo mudéjar, es una de las peculiaridades del coso, que se encuentra excavado en la tierra. En ella se puede ver en letras capitulares su nombre y la fecha de inauguración.

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Maje Muñiz
León

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La plaza de toros Pedro Martínez Zárate, en Valencia de Don Juan, celebra este año su nonagésimo aniversario. La fecha coincide con el intención por parte del Ayuntamiento de la localidad de que sea declarado como Bien de Interés Cultural (BIC). El anuncio se produjo el pasado mes de marzo durante las Jornadas Taurinas que acoge la Casa de la Cultura en la voz del alcalde, Juan Martínez Majo. De gestión privada hasta 1999, las hijas del fundador la entregaron a la administración municipal para que se hiciera cargo de las instalaciones, como expresaba la voluntad de su fallecido padre. En su programación sólo aparecen actividades taurinas, por una parte, culpa de una gestión que no promocione otras alternativas; por otra, la ausencia de un techado (que tendría que salir de las arcas públicas) impide que a lo largo del crudo invierno leonés se pueda hacer gran cosa allí.

La organización de esas jornadas corre a cargo de la peña taurina El Burladero, cuya sede se trasladará próximamente a la parte alta de la plaza. Las obras están en proceso y, para cuando acaben, está en proyecto levantar un museo taurino dentro del edificio. «Se verá la plaza desde el museo y el museo desde la plaza. Estoy casi seguro de que seremos los pioneros en hacer algo de estas características. Queremos poner unas cristaleras en las gradas, lo que no hará que se pierda visibilidad», explica Manuel Lumbreras Pérez, presidente de la peña.

«Este año no hemos podido pintar aún el tendido», explica Lumbreras ante un deterioro evidente por las inclemencias meteorológicas. El coso, ubicado en la calle León, se inauguró el 14 de septiembre de 1904 y ha pasado por múltiples renovaciones. Su fachada, sin embargo, se mantiene con el estilo mudéjar original, habiéndose convertido tras todos estos años en su principal sello de identidad.

Y hablando de novedades, el pasado 7 de septiembre, dentro de la programación de las fiestas patronales del Cristo, tuvo lugar por primera vez una becerrada confrontación de seis escuelas taurinas, en la que se lidiaron seis añojos (toros de un año) de la ganadería de Concepción Quijano de Calzada de los Molinos. Este concurso, en su edición novel, contó con la presencia de academias francesas: las de Nimes y Arlés. Entre los participantes, jóvenes de 15 años que se ponían por primera vez ante una res que alcanza durante su primer año de vida los 200 kilogramos.

Ese mismo día también hubo una Escuela Práctica de Toreo a cargo del matador Francisco Marco.

Un poco de historia

El proyecto, en un primer momento, se encargó con un presupuesto inicial de 8.000 pesetas al arquitecto Jesús Crisóstomo Torbado y debía haber estado ubicado en una finca en la zona de La Muela. Databa el año 1897 por aquel entonces. Hubo que esperar hasta la segunda década del siglo XX, a 1924 más concretamente, para que gracias a un crédito se consiguiese levantar el «coso más singular del planeta taurino leonés», como lo denomina el libro Primeras imágenes taurinas de León del periodista del Diario de León, Manuel C. Cachafeiro. Su capacidad se fijó en 6.000 espectadores y fue construido sobre una finca de 4.425 metros cuadrados.

«Tiene una acústica tremenda», comenta Manuel. «La música se escucha perfectamente desde cualquier punto de la plaza», dice, aunque reconoce que no sabe a qué puede ser debido este fenómeno. «Tal vez sea porque está excavada en la tierra».

La polémica

«Los toros no sufren. Está demostrado científicamente», dice serio Manuel, «Saca su bravura para defenderse y en esa situación no nota ningún dolor». Es probable que a lo largo de los años este acérrimo taurino haya tenido que explicarse un sinfín de veces con esta afirmación. Altercados como lo ocurrido en la última edición del Toro de la Vega en Tordesillas, donde se acabó a pedradas, dejan en evidencia que, en ocasiones, el respeto brilla por su ausencia entre partidarios y detractores del mundo taurino hasta el punto de llegar a las manos. Pasar de denunciar el maltrato de un animal a herir a una persona. A este respecto, prefiere no emitir ninguna declaración aunque sí pone sobre la mesa la diferencia entre uno ‘frente a frente’ entre el toro y un torero y el hecho de que medio pueblo persiga y ataque al bovino.

Ser o no ser

Si la plaza fuera reconocida finalmente como Bien de Interés Cultural sería, junto con el castillo coyantino (nombrado en 1931), la segunda construcción en Valencia de Don Juan que se convierte a esta forma jurídica de protección del patrimonio cultural español.

Antes de llegar a ello, hay que presentar una serie de informes que concreten al detalle aquellos bienes muebles o inmuebles que se quiera declarar y una justificación de valores, a saber: histórico-artísticos, tipológicos, urbanísticos, paisajísticos y de identidad. Para el alcalde, cumple todos los requisitos necesarios para su correcta tramitación.

Las consecuencias de ser declarado BIC, entre otras, es la de pasar a ser de dominio público (lo que ya es la plaza de toros, cuyo propietario particular este año es Manuel de los Reyes), una serie de privilegios fiscales entre los que se cuenta la posibilidad de recibir ayudas para la restauración, o la necesidad de autorización para realizar cualquier obra o modificación.

Todo el proceso se encuentra, en estos momentos, en fase de estudio. Una técnico es la encargada de reunir todas las ventajas e inconvenientes que supondría el visto bueno por parte del Ministerio. Así lo confirma el alcalde de Valencia de don Juan, Juan Martínez Majo.

«Es algo para el medio plazo, no el corto», confiesa. Lo que les hace meditar y sopesar bien la opción de reunir todo el «papeleo» necesario es precisamente esa característica apuntada antes de que un BIC inmueble necesita de autorizaciones para realizar cualquier obra.

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«Estamos haciendo mejoras en ella constantemente», reconoce el edil para después enumerar el tendido y las maderas, que sufren el paso del tiempo al encontrarse expuestas al clima todo el año.