Diario de León

Vías sin tren

Testigos férreos del paso del tiempo

utilizadas en muchos casos para trasladar el carbón de las minas a las estaciones más cercanas, las vías de tren que entonces marcaban el camino, ahora contemplan silenciosas cómo ha cambiado el transporte y la vida

Lo que queda de la vía que unía Matallana de Torío y Vegacervera, ahora invadida por la maleza por el desuso.

Lo que queda de la vía que unía Matallana de Torío y Vegacervera, ahora invadida por la maleza por el desuso.

Publicado por
A. G. Valencia/ A. Gil/ J. M. Castro/ A. Medina
León

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Son caminos con historia, de esos que recuerdan que por allí pasó el tren y que fueron escenario de un sinfín de anécdotas. Ahora quedan como simples testigos del paso del tiempo. Vías sin tren por las que alguna vez pasaron locomotoras y vagones y que han quedado en muchos casos relegadas al olvido.

Acaba de cumplirse —el pasado 30 de abril— el centenario de la inauguración del mítico Tren Burra, aquel ferrocarril de vía estrecha abierto en 1.915 que comunicó distintas poblaciones de Valladolid, Zamora y León. Es historia desde que el 11 de julio de 1969 hizo su último viaje. De eso se acuerda bien Julián González Prieto, autor del libro Tren Burra y Buenseñor y muy vinculado a este ferrocarril. Según recuerda, «fue una revolución en el transporte por la Tierra de Campos palentina, vallisoletana, zamorara y leonesa, comparable, como dijo Delibes, a la llegada del AVE, pasando del lento caminar de los carros y del transporte por el Canal de Castilla, a los 25 kilómetros que alcanzaba el trenín». González forma parte de esas generaciones que recuerdan con nostalgia aquel pequeño tren en el que trabajó su padre desde muy joven poniendo traviesas en las vías y después como maquinista. Recuerda este leonés la ilusión y la esperanza que trajo el Tren Burra en aquellos años de pobreza y hambruna, si bien también tuvo su lado oscuro: el traslado de presos desde Palanquinos, procedente de San Marcos) hasta Valladolid «y hasta los campos de concentración, cerca de Valencia de don Juan y al monasterio de La Espina, en Valladolid».

El Tren Burra murió joven. Eso ya es pasado. Para González, el futuro pasa por «un ambicioso proyecto de conversión en Vía Verde de Palencia a Villalón y también quieren completarlo desde Rioseco a Palanquinos. Además, ya está reconvertido un tramo de Valencia de Don Juan y otros en Zaratán y Villalón».

Otros trazados antiguos no han tenido tanta suerte. Si bien ha habido proyectos de Feve para reconvertir algunas maltrechas vías y darles una nueva vida como reclamo turístico, estos nunca se han llevado a cabo. Es el caso de Sabero o de Matallana de Torío.

En Matallana

En esta última localidad, apenas queda rastro de lo que fue el ramal ferroviario de la Hullera Vasco-Leonesa. Entre la maleza, muy cerca de lo que fue el mítico bar El Minero y después del paso a nivel, asoma parte de lo que se llamó en su día el Tren de la Robla. Por este viejo camino bajaba el carbón desde los pozos Balanza y Bardaya por una pequeña línea de ferrocarril. De éste último tomó el nombre la ruta que ahora recorren caminantes y turistas y que termina en Orzonaga.

El final de la minería tuvo mucho que ver con el olvido de estas vías de hierro que quedaron en desuso hace décadas, cuando comenzó la decadencia del carbón. Ahora no son más que testigos de un pasado industrial protagonizado por el negro mineral en la provincia, que muchos recuerdan todavía con nostalgia.

Y hay más casos, el antiguo trazado de Astorga a Palazuelo o el Tren de Sabero también protagonizaron una etapa de esplendor que ya queda muy atrás. Vías sin tren, pero con mucha historia.

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