CANTO RODADO
hálito
AHORA QUE HABÍAN LOGRADO QUE NADIE PIDA UNA CALLE PARA DURRUTI EN EL AYUNTAMIENTO NO SABEN CÓMO ZAFARSE DE LA IDEA DE DAR VIALES A MUJERES

En un rincón de la plaza de Santa Ana hay una escultura que se llama Hálito. Es una obra del artista ceutí Diego Segura afincado en León, en el pueblo de Genicera, desde los años 80. Es el único recuerdo que León tributa a Buenaventura Durruti, el leonés más universal de todos los tiempos.
En estos días de cálido otoño, en los que Mariano Rajoy se sucede a sí mismo sin sudar una gota de agua y el PSOE sale de la investidura herido de gravedad, anda el callejero leonés en revoltijo porque hay una propuesta ciudadana para que haya más nombres de mujeres en las placas de las calles y plazas públicas.
En el Ayuntamiento de León no sabían cómo digerir el envite de León en Común y echaron mano de los sabios técnicos que, al momento, elaboraron la receta mágica para esquivar la propuesta: Desenterrar los nombres antiguos de las calles apropiadas por personajes franquistas.
La disputada calle
P ero viene el pasado y les da un tortazo con el caso de la disputada calle de Fernando de Castro, un cura de Sahagún, doctor en Teología y catedrático de Filosofía, rector de la Universidad Central de Madrid y senador por León en varias legislaturas. De Castro Pajares fue impulsor de asociaciones para la abolición de la esclavitud y a favor de la educación de las mujeres y .
El clérigo, que pronuncióla famosa frase «el protestantismo conduce, vía recta, al socialismo; el catolicismo a la civilización» acabó abandonando el sacerdocio y alineado con el discurso krausista. A su muerte fue enterrado en el cementerio civil de Madrid. Del callejero de León fue desterrado en los años 50. Y nadie se ha atrevido a devoverle a su sitio, la calle Roa de la Vega.
El PSOE le dio calle nueva en el área 17, junto al centro comercial. Así hizo borrón y cuenta nueva.
Los nombres de las calles importan. Y mucho. Sólo hay que ver lo que se las trabajan los patricios de la ciudad. Son parte de la memoria pública. Ahora que se quiere abrir paso a las mujeres, más allá de los rincones dedicados a Josefina Aldecoa, Faustina Álvarez, Julia Morros, Teresa Monge, María Sánchez Miñambres o Clara Campoamor y otras pocas...
En esta ciudad donde hay dos parques que llevan el nombre de Juan Morano, donde tiene calle hasta algún constructor, las mujeres no alcanzan el 4% del callejero. Ahora que han conseguido que nadie pida una plaza para Durruti, en el Ayuntamiento no saben cómo zafarse de la propuesta de dar viales a las mujeres.
No es no
Y sin embargo la memoria de muchas mujeres que apenas conocemos, como la de Durruti y la de Fernando de Castro, forman parte de ese hálito de resistencia y de coraje que ha ido cambiando el rumbo de la historia con ese ritmo tan desacompasado de un paso de adelante y dos atrás.
Ayer se levantaron dos leonesas en el Congreso para decir no a Rajoy: Margarita Robles, diputada del PSOE por Madrid, y Ana Marcello, de Unidos Podemos por León. Aurora Flórez, la diputada del PSOE por León, se alineó con la abstención propulsada por el golpe de los patricios del partido.
Nueve mujeres y seis hombres, sin contar a Pedro Sánchez, se han rebelado contra el mandato de un comité covocado ad hoc para entregar el Gobierno al PP. Que las mujeres tomen posiciones en las calles es tan importante como que tengan sitio propio en la política. El ‘no es no’, lema acuñado por las mujeres como bandera de la libertad sexual, es un referente de ética y compromiso en la política nueva. La política caduca es la obediencia debida y la que sacrifica al pueblo para contentar al Ibex. Al tiempo.