AIRE QUE SE CULTIVA
Aquí respira la provincia
Frondosas y coníferas forman el grueso de los cultivos que crecen en el vivero provincial, un desconocido rincón de la provincia que gestiona la Diputación y que ‘alimenta’ a los pueblos de árboles y arbustos para hacerlos todavía más bonitos.

uno de los procesos de semillado de las especies que pasarán a ‘engordar’ en el vivero.
En la carretera comarcal que une León con La Bañeza, en una superficie que ocupa más de 55.000 metros cuadrados, se ubica uno de los espacios más curiosos y a la vez más desconocidos de León. Es el vivero provincial, el lugar que surte a los pueblos de árboles y arbustos para hacerlos un poco más bonitos.
Olmos, arces o moreras se reparten por este espacio, conocido como ‘El Espino’, que cuidan cuatro operarios durante todo el año y que tiene su época de máximo esplendor en el mes de enero, cuando se lleva a cabo el reparto de las distintas plantas a las localidades que lo hayan solicitado previamente a través de un procedimiento público..
Su misión no es otra que apoyar las diferentes entidades locales con el reparto de estas plantas, contribuir al ajardinamiento de espacios públicos, además de la creación y la mejora de las zonas verdes.
Uno de los cuatro operarios que trabajan en las instalaciones que el vivero provincial tiene en Ribaseca. RAMIRO.
Ahora en el vivero de los pueblos están a punto de recibir las nuevas especies, plantas que crecerán aquí y continuarán con su ciclo de desarrollo recibiendo los cuidados que necesiten para su crecimiento hasta completar de nuevo el proceso de entrega. Y vuelta a empezar. Aquí están hasta el alcanzar el tamaño adecuado para poder vivir en su nueva ubicación.
El proceso completo dura, aproximadamente, dos años, la mayoría de los cuales transcurren en el ambiente de reposo que exige el crecimiento de estos árboles, que llegan aquí en forma de semillas autóctonas que se van recogiendo en distintos puntos de la provincia y que se ‘engordan’ durante los meses de julio y agosto principalmente.
Las variedades se eligen en función de las condiciones meteorológicas que tiene León por un asunto de supervivencia. Se aseguran de no introducir especies que no sepan con seguridad si van a poder adaptarse al clima típico leonés.
El diputado de Desarrollo Social, Francisco García, observa los trabajos de mantenimiento.
RAMIRO.
Treinta años de recorrido
Se trata de un servicio gratuito para los pueblos que presta la Diputación y que tiene un coste anual para la administración provincial que alcanza los 70.000 euros, según explica el diputado de Desarrollo Rural., Francisco García, encargado de éste área. El abono que precisan estos árboles para su crecimiento es una de las partidas más importante en el capítulo de gastos.
Ahora, por ejemplo, se están plantando acebos que estarán listos para la primavera del año que viene. También árboles de raíz desnuda y plantas en maceta que pasarán a ser donadas a las entidades locales cuando llegue el momento. Un proceso que se lleva a cabo desde 1989, año en el que se puso en marcha el vivero provincial.
Treinta años tiene este vergel que tan bien va a los pueblos. En un principio, ocupaba un espacio más pequeño en el Paseo del Parque de la capital, junto al CHEF, una finca urbana procedente de la antigua casa-hospicio de León cuyos terrenos habían pertenecido a las antiguas fábricas de lienzos y cuya titularidad ostentaba entonces el colegio Sagrado Corazón de Jesús. En aquel entonces, ocupaba poco más de 15.000 metros cuadrados, pero las circunstancias de aquel momento llevó a los responsables a tomar la decisión de cambiar de ubicación y desplazar el vivero a Ribaseca, en el municipio de Santovenia de la Valdoncina, para ganar espacio. El cambio, que se produjo en 2004, imposibilitó la entrega de árboles y arbustos aquel año de forma excepcional. Ha sido el único en el que no ha cumplido su cometido.
En el mes de mayo comienza la convocatoria pública para solicitar las distintas especies que eligen los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes —unos 180 en total— y a más del 90% de las juntas vecinales. Un listado les presenta las distintas opciones entre las que elegir. Así se inicia el trámite administrativo correspondiente que continuará con la entrega a principios del mes de diciembre. Los interesados son quienes se desplazan hasta ‘El Espino’ para la recogida y la Diputación, posteriormente, hará el seguimiento correspondiente para cerciorarse de que el proceso ha culminado con éxito.
Frondosas y coníferas
El año pasado se repartieron 110.000 árboles y alrededor de 130.000 unidades de plantas en maceta, setos o bordaduras. Frondosas y coníferas forman el grueso de los cultivos. Abedules, albizzias, arces, castaños de indias, catalpas, fresnos tilos, cedros, cupressus o piceas son algunos ejemplos que cumplen los requisitos de adaptabilidad al clima para ser los elegidos.
En estos terrenos se producen al año 4.000 árboles de raíz desnuda que crecen en los más de 1.500 metros cuadrados de superficie dedicada al cultivo de invernadero y umbráculo de la que salen más de 3.000 plantas anuales herbáceas y arbustivas en maceta y contenedor. Muchas especies que, sin embargo, a veces no cubren la demanda de los pueblos, que reciben con agrado la iniciativa provincial.