CANTO RODADO

Puntada sin hilo

Nadie pensaba que las sufragistas iban a conseguir su propósito. Esas locas que apenas sabían leer y eran explotadas en las fábricas textiles, pues obreras también hubo en el movimiento por el voto femenino.

León

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Esas feministas de la primera ola convirtieron sus habilidades con la aguja en una herramienta para lanzar al mundo sus reivindicaciones. Con pasión y sin dar puntada sin hilo bordaron en sus pañuelos frases que las empoderaban frente a la mofa y la represión que sufrían: «Hechos, no palabras», «Atrévete a ser libre», «Aprende y vive», «Reclama con coraje»... se puede leer aún en algunas de aquellas prendas que se conservan de las militantes de la WSPU.

Mucho me he acordado de ellas estos días en que asistimos a una rancia campaña de publicidad que adjudica a las madres las dosis exactas que el patriarcado necesita para seguir su curso pese a los grandes avances que la mujer ha conseguido en este último siglo.

Hace un siglo se consiguió por primera vez la jornada laboral de ocho horas. Fue tras la huelga en La Canadiense, una compañía eléctrica que dejó sin luz a Barcelona durante los 40 días que duró el conflicto. Los precursores de esta jornada habían sido ahorcados tras las revueeltas del 4 de mayo 1886 en Chicago. Tres años después se instauró el 1º de Mayo como día de reivindicación de los derechos de los trabajadores.

Las mujeres no tenían entonces ni el derecho al voto, pues fue Nueva Zelanda el primer país donde se aprobó el sufragio femenino s en 1893 bajo el liderazgo de Kate Sephard en el movimiento sufragista, aunque, al contrario de lo que sucedió en España, no se les permitía a las mujeres el derecho de ser candidatas.

El último 1º de Mayo se celebró con la resaca con la derrota del frente de derechas en España, gracias a una amplia movilización en la que sin duda la de las mujeres fue decisiva. En León, con menos fuerza que el año pasado, sólo los trabajadores de Alesa, la empresa concesionaria del transporte público urbano, el sector de Comisiones Obreras de Embutidos Rodríguez, disconforme con el acuerdo firmado por UGT y los trabajadores inmigrantes hicieron visible su presencia con pancartas propias. La plataforma de la Sanidad Pública, la de pensionistas y las feministas, con sus llamamientos contra la violencia y los puteros, junto a la organización católica de trabajadores y trabajadoras y partidos de izquierda con militancia juvenil también enarbolaron sus reivindicaciones.

Y un año más sonó la Internacional al son de la dulzaina y el tambor que reconcilia a la izquierda con aquellos orígenes del leonesismo que pronosticó que a León con Castilla le iba a ir muy mal y que nos recuerda que para defender la tierra y las necesidades de la provincia no hace falta colocar a los reyes en pedestales gigantes como el que han puesto en Santo Martino tapando la fuente.

Fue el 1º de Mayo un día de de puente entre unas elecciones y el comienzo de la campaña de las siguientes. Un día de sol y música yeyé, de paella anarquista en la plaza del Grano —pero muy ordenada la fila para coger el plato— y de fiesta partida en dos por causa de los chorizos.

Fue el 1º de Mayo un día extraño, como de espera. Barruntando en el horizonte político que Pedro Sánchez quiere gobernar en solitario para tener las manos libres y pactar, ora con los morados, ora con los naranjas... O con el PNV.

No quiere Sánchez un gobierno a la portuguesa, una ‘geringonça’ que en lugar de chapuza ha salido bordada, pues al país vecino no sólo le va bien sino que hasta amplía su potencial empresarial en nuestra provincia con la adquisición de esa singular fábrica de salmón y otros ahumados que vienen de los mares del norte a curarse en el Páramo.

Nada se decide hasta después del 26-M. No interesa mostrar las cartas. Sólo Casado está interesado en que vean ahora la nueva baraja con la que quiere jugar. Este liderés da muchas puntadas. Pero no lleva hilo conductor. Sino veleta. Se acostó de la derecha, derecha, y se levantó de centro.

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Estaremos atentas. Las feministas no darán puntada sin hilo.