Un Quijote vive en León
Se ha atrevido de todo Eduardo Aguirre con Cervantes. Desde hacerle una entrevista hasta construir un detector de falsos cervantistas por el que han pasado reconocidos especialistas en la obra del autor del ‘Quijote’. Ahora, Aguirre saca su cuarto libro sobre el escritor. Miembro de la ilustre Asociación de Cervantistas, no ha dudado en reivindicar la ternura humorística o la figura de la denostada esposa de Cervantes. Un gran Quijote. Cervantes y Aguirre: dos miradas con humor y seis siglos de distancia

Eduardo Aguirre con una ilustración de Cervantes realizada por Nicolás M. Roa.
Un periodista de calle le pregunta a un chaval si sabe de qué va el Quijote. Él contesta muy seguro: «Sí. De un jambo que está fumao, loco, yo qué sé, y le dan venazos (sic), y ve ahí movidas raras, ¿algo de eso, no?». El reel tiene millón y pico de reproducciones. ¿Le daría la risa a Cervantes? Eduardo Aguirre sospecha que se lo tomaría con «ternura humorística» y, quizá, le sacaría una 'sonrilágrima', un término que ha acuñado para expresar lo que Cervantes llama estar «entre triste y alegre» que, lejos de no ser ni lo uno ni lo otro, es ambos a la vez. Al fin y al cabo, cree que Cervantes es el «héroe del humor».
Eduardo Aguirre Romero, periodista, columnista en el Diario de León y ensayista, publica su cuarto libro sobre Miguel de Cervantes —’Cervantes y la ternura humorística’-. Aceptado en la comunidad de intelectuales que estudian y difunden la vida y obra del, quizá, mayor escritor de todos los tiempos, que impulsan y cohesionan el cervantismo a nivel internacional, Aguirre es miembro de la Asociación de Cervantistas. Todo un mérito, especialmente porque lo ha hecho a través del estudio del humor en la gran obra de Cervantes. Hasta hace unas décadas, impensable, porque el humor cervantino no ha sido uno de los aspectos más estudiados del Quijote, algo que cambió con las aportaciones— sobre todo, aunque no sólo— del cervantismo extranjero.
Aguirre se ha atrevido de todo con Cervantes. Desde hacerle una entrevista sobre un escenario y que una actriz —Ángeles Rodríguez— interprete el papel del escritor, hasta interrogarle en prensa sobre cuestiones de actualidad, desde destripar lo más profundo del alma del Quijote hasta hacer pasar en su casa a amigos y escritores por un detector de falsos cervantistas, entre ellos José Manuel Lucía Megías y José Montero Reguera, y, además, enseñar lo que contiene el Quijote a personas de más edad que la adulta en León, y no aburrirles.
Hoy el problema no es EE UU o Rusia, sino Trump y Putin. Nuestro problema no es la condición humana sino ciertos fulanos y menganos»
Y ha conseguido otros logros. Que Luis Gómez Canseco, catedrático de Literatura y editor para la RAE, la Real Academia Española, del teatro de Cervantes y del Quijote apócrifo, escriba el prólogo de su nuevo libro, ‘Cervantes y la ternura humorística’, que Juan Matas, catedrático de Universidad, investigador español y experto en el Siglo de Oro, presente su libro en León el 20 de marzo, que Santiago López Navia, prestigioso investigador de las recreaciones del Quijote en el siglo XX y autor entre otros trabajos de un estudio filológico sobre el cómic ‘Mortadelo de La Mancha’, de Francisco Ibáñez, una recreación sobre el Quijote, y que Alicia Villar Lecumberri, vicepresidenta de la Asociación de Cervantistas, lo hagan en Madrid, en el Ateneo, un templo cultural, el 27 de marzo, que desde Estados Unidos la revista ‘Puente Atlántico’ incluya un largo análisis sobre sus trabajos de la poeta y filóloga Margarita Merino en ‘Una reflexión contemporánea sobre la picaresca: Desde uno de los textos más amargos, de la literatura española a una de sus entrevistas más amables’ o que uno de los mejores cervantistas internacionales, Krzysztof Sliwa, recomiende el aguirriano ‘Si Cervantes levantara la cabeza’ en una magna biografía sobre el escritor de una de las mayores obras de la literatura universal que acaba de sacar a la luz.

Eduardo Aguirre con una ilustración de Cervantes de Garcés.
«Más Aguirres en el cervantismo»
«Aguirre aporta al cervantismo frescura y una visión humanística de la obra de Cervantes. Sus múltiples lecturas salpican sus textos y desde ‘El Lazarillo’ o ‘La Celestina’, pasando por autores definitivos para la historia de la literatura española como Santa Teresa, Góngora, Quevedo, Lope de Vega, Larra, Galdós, Gómez de la Serna, Miguel Mihura, Dickens, Dostoyevski, Chesterton, Bergson, Kafka (por citar algunos), llega a maestros del humor como Miguel Gila, Laurel y Hardy, al gran Ibáñez, al tiempo que presenta referencias cinematográficas al hilo de su discurso. Así, gracias a estas combinaciones, Eduardo Aguirre logra esa frescura intelectual que dista años luz de casposas interpretaciones de la obra cervantina». Lo sostiene una autoridad en el mundo cervantino, Alicia Villar, vicepresidenta de la Asociación de Cervantistas y traductora de la poética de Aristóteles.
«Lejos de todo academicismo, Aguirre instruye, nos lleva a meditar a grandes paradojas del ser humano, nos recrea con su narrativa y nos demuestra que el cervantismo ayuda a vivir plenamente. Dialoga e interactúa con Cervantes y consigue que el lector entre en esta dinámica. Esto me lleva a afirmar que necesitamos más Aguirres en el cervantismo», añade Villar Lecumberri, brillante cervantista.
«Aguirre aporta frescura y una visión humanística de la obra de Cervantes. Necesitamos más Aguirres en el cervantismo»
«En este nuevo libro nos ofrece una nueva mirada al conjunto de la obra cervantina. Aguirre apela a la felicidad, a ese equilibrio que encontró Cervantes al escribir debido a que era feliz escribiendo. Para mí, el significado de este libro es verificar que estamos ante un libro lleno de verdad, en el que la vida del autor en su conjunto entra en diálogo con el insigne alcalaíno. Y todo ello le lleva a constatar cómo una de las características de la ternura humorística es la complicidad. De este modo, Cervantes convierte a los lectores en cómplices de su quehacer literario y vital. Gracias al humor lo consigue, porque no es un humorismo de huida, sino de superaciones. A su vez, Aguirre nos enternece en cada una de las páginas, no he leído nada más conmovedor sobre Cervantes cuando nos dice que murió: 'De alegres ojos… pero melancólico. Célebre… aunque sin riqueza. Anciano desdentado… pero sonriente. ¿Quién fuiste? ¿Acaso, como Maritornes, venta y castillo?'», desgrana Alicia Villar.
No le falta humor a Aguirre. Basta echar un vistazo a los capítulos del libro: ‘Vejete de ojos tristes’, ‘El hombre de las equis’, ‘A por el best seller’, ‘Normal, ma non troppo’, ‘Lope relee el Quijote’ o ‘Una furtiva sonrilágrima’.
Sonrilágrima. Un homenaje a Cervantes con su baciyelmo en boca de Sancho Panza para zanjar la discusión sobre si el Quijote llevaba una bacía o un yelmo, como él creía, una magistral manera de conciliar posiciones encontradas.
Cree Aguirre que en Cervantes, humor rima con amor y dolor.
«Una de las grandes aportaciones de Cervantes a la literatura universal es la ternura humorística, con ella resolvió el viejo anhelo de armonizar lo grave con lo cómico, sin que chirríe. En el ensayo pongo muchos ejemplos de ternura humorística en el Quijote, aunque el mejor es la relación entre los dos protagonistas, si bien no fue así desde el principio y el mismo Cervantes hubo de darse cuenta de que ahí estaba el tesoro», explica el ensayista y columnista.
Son precisamente sus columnas en el Diario de León las que han marcado su trayectoria como divulgador del Quijote. «He tratado y trato de analizar la realidad en clave de humor sin crueldad… y que la condición humana quede salvada como proyecto», explica. Y lo lleva, como buen periodista, a la actualidad: «Digamos que hoy el problema no es Estados Unidos o Rusia, sino Trump y Putin. Nuestro problema no es la condición humana por sí misma, sino ciertos fulanos y menganos». Y cree que Cervantes es el «héroe del humor» porque fue «un resistente del buen ánimo, las penalidades no le amargaron o al menos no le llevaron hacia una literatura amarga. Y se despidió del mundo con un gran gag, en el prólogo del Persiles, sabe que se muere y se despide deseando vernos pronto a todos contentos en la otra vida».
Dice que sabe que Cervantes fue «un gran tipo» sin necesidad de divinizarlo. «Le habría dejado las llaves de mi coche nuevo», añade en un gag. Y este es suyo.
««He tratado y trato de analizar la realidad en clave de humor sin crueldad… y que la condición humana quede salvada como proyecto»
El libro es un homenaje al cervantismo y a sus amigos cervantistas, «a los vivos y a los que nos precedieron, a sus aciertos y sus yerros», a los asistentes a sus talleres de lectura guiada del Quijote para los mayores y a su padre. «Sintetiza algunos de los temas sobre los que llevo años reflexionando, quizá desde crío: el humor como un don recibido, que no es sólo tuyo. Hay que proclamarlo ahora, pues hay mucho en peligro». Y queda elíptico el sujeto, los sujetos: Trump y Putin.
Que Cervantes tendría mucho que decir de esta época en la que vivimos, una era que parte del caos, lo piensa también la vicepresidenta de la Asociación de Cervantistas. «Podría escribir la tercera parte del Quijote», dice Alicia Villar Lecumberri. «No puedo prever por qué derroteros iría esa tercera parte pero no tengo la menor duda de que nos salvaría su lectura», añade.
Algo de Quijote tiene Eduardo Aguirre, este madrileño que llegó a León por trabajo y se quedó por amor y que se ha atrevido a reivindicar la figura a menudo denostada de Catalina de Salazar, la esposa de Cervantes. ¿Hay algó más quijotesco que eso?
Le encanta imaginarse a un cervantista en pijama leyendo su libro. Y eso, como el chaval de la encuesta cultural callejera, le habría sacado seguro una ‘sonrilágrima’ a Cervantes.
*’Cervantes y la ternura humorística’ de Eduardo Aguirre (de la valiente editorial leonesa Marciano Sonoro Ediciones, colección Fragmento Mundi con ilustraciones de Ricardo Ranz, Nicolás M. Roa y del Banco de Imágenes del Quijote 1605-1915, y prólogo del cervantista Luis Gómez Canseco) se publica el 17 de marzo y lo presenta en León el 20 de marzo en la Fundación Sierra Pambley el catedrático y experto en el Siglo de Oro Juan Matas y la periodista Esther Bajo y en Madrid el 27 de marzo en un templo cultural, en el Ateneo, por Santiago López Navia y Alicia Villar Lecumberri, brillantes cervantistas y miembros de la directiva de la Asociación de Cervantistas

Cervantes visto por Nicolás M. Roa

Cervantes según Ricardo Ranz

La ternura de Cervantes interpretada por la ternura de Roa
