Diario de León

El libro leonés de santos y el exorcismo de la sal y el agua

Instrucciones para celebrar misa, calendario de santos y exorcismos de la sal y el agua. Es el primer libro en la historia de León. Sólo queda uno. Una joya de 502 años de historia de un valor incalculable

León

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Hay un primer libro impreso en León que se cree que pudo salir de imprenta en 1521-22: el titulado 'Manuale siue pratica ministrandi sacramenta''. Digo se cree, porque está impreso en vitela, es decir, en pergamino muy pulido, no en papel. Pero ocurre que carece de portada y colofón, de modo que desconocemos el taller en que se imprimió, el nombre del impresor y la fecha de edición. Se han aventurado los años de 1521-22, pero más como conjetura que como otra cosa, sobre todo por el hecho de estar todo él impreso en vitela, lo que parece hacerlo al menos «algo más antiguo» que el siguiente libro, impreso ya en papel, que sí lleva fecha, 16 de abril de 1523, y que salió de la imprenta de Juan de León.

Creemos, pues, que ese pudo haber sido el primer libro impreso en León, pero saber, no lo sabemos, porque ni siquiera el hecho de estar en pergamino es dato suficiente para asegurar su prioridad temporal: en pergamino se siguió imprimiendo bastantes años después de que ya fuera habitual hacerlo en papel.

Así, todavía en fecha tan tardía como la del 17 de octubre de 1561, cuando el obispado de Astorga y Antonio de la Calzada, «emprimidor vecino de la dicha ciudad de Astorga», firman un contrato para que el taller de este último imprima 1.000 misales «de muy buena marca e muy buen papel e muy buena letra», ambas partes acuerdan también «que en los dichos mil misales… aya, en lugar de papel, 1.250 pliegos de pergamino muy bueno…, en los quales dichos pliegos de pergamino irá impreso el canon de la misa y el común de los santos y de los difuntos».

Sea como fuere, ese primer libro que ya consta como fechado en León ha cumplido quinientos dos años de vida, esta vez sin la menor duda, porque bien claro queda en el colofón con que el impresor cierra y firma su tarea. «Acaba así este Misal según el uso de la santa Iglesia de Astorga: diligentemente corregido y enmendado. Impreso en la regia ciudad de León por Juan de León, varón experto en este arte. En el año del Señor de 1523, el día 16 del mes de abril».

Y satisfecho parece haber quedado el novel impresor Juan de León del trabajo llevado a cabo con ese misal, porque no sólo deja constancia expresa de que con esa obra se considera ya todo un «experto en este arte» de la imprenta, sino que se permitió incluir en ella, al dorso de la portada (rasgo nada frecuente), una dedicatoria personal al obispo astorgano, que era quien corría con los gastos de edición.

El libro vale por su venerable antigüedad de cinco siglos, por ser el único ejemplar que se conserva de los 750 que se imprimieron para las necesidades de la diócesis astorgana y, sobre todo, por su propia condición bibliográfica, de impresión muy cuidada. En portada, coronado por el sombrero episcopal, se ve, en negro, el escudo de armas (dos lobos en campo de oro) del entonces obispo de Astorga, el dominico fray Álvaro Osorio, que estuvo veinticuatro años al frente de esa diócesis, de 1515 a 1539. Bajo el escudo, el título, en letras rojas, Missale secundum consuetudinem sancte ecclesie Astoricensis, siguen 11 hojas + 270 folios, a dos columnas de 34 líneas por folio, en letra gótica limpia. Tinta roja también en casi todas las letras capitales del libro.

Tras unas instrucciones iniciales para celebrar la misa, calendario de los santos, exorcismos de la sal y del agua, etc., comienza el Misal propiamente dicho ('Incipit missale secundum consuetudinem ecclesie Astoricensis'). A la vuelta del folio 145 un grabado en madera representa la Crucifixión, con varias figuras femeninas al pie. Hay diez folios con notaciones musicales en cinco líneas. Orlas en varias páginas con decoración renacentista. El libro se cierra con el colofón ya citado y un pequeño grabado en madera de Santiago Matamoros.

El volumen presenta una encuadernación, entonces frecuente, en tapas de tabla y cuero, en este caso bastante deteriorada, con restos de adornos de estilo plateresco.

De una tirada de 750 ejemplares sólo ha llegado hasta nuestros días, quinientos dos años después de su impresión, un único misal, que el obispo Juan Bautista Grau encontró, a finales del siglo XIX, en una parroquia de Orense durante una visita pastoral, y que hoy se conserva, afortunadamente, en el archivo catedralicio de Astorga.

Visto todo lo cual, permítaseme una breve reflexión, a guisa de coda o estrambote: ¿resistirán 500 años, como lo ha hecho este libro, muchos de los artilugios o dispositivos a los que hoy confiamos nuestras imágenes y palabras: cintas de audio y de vídeo, microfilms, cedés, discos duros y demás? Uno tiene sus dudas…

*Julio César Santoyo Mediavilla es filólogo, anglista, traductólogo y exrector de la Universidad deLeón. Ha recopilado la historia de la Imprenta en la provincia de León desde 1521 hasta 1900.

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