La audacia del león

Peugeot se lanzará en Paris a la conquista del corazón de los visitantes del que promete ser uno de los más espectaculares salones de las últimas décadas. Placer intemporal y nuevas sensaciones en las garras del león

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Si hace ya un par de años Peugeot demostró, sin complejos, de lo que era capaz en materia de sensaciones con los prototipos RC realizados en materiales tan nobles como la fibra de carbono y el magnesio, los diseñadores del león dejan ahora volar su imaginación, tanto y tan alto, como les permita la concreción de un sugestivo Coupé Gran Turismo, denominado 907, que podrá verse a finales de septiembre en el Salón de Paris. Inspirado en la estética que hicieron célebre las realizaciones deportivas de los ¿60 -nunca una década inspiró tanto y tan bien- y apoyándose en las tecnologías de principios del XXI, el Coupé 907 se perfila como un auténtico deportivo de los «de siempre»: infinito morro en cuña, parabrisas extremadamente tendido, que acaba por conformar la generalidad del techo traslúcido y una zaga en cola truncada en la que se aprecian los extractores aerodinámicos del efecto suelo . Y para que nada falte, un V12 de 6 litros capaz de entregar 500 caballos, con su docena de tubos de admisión a la vista. La sugestión está servida... Y hasta puede quien recuerde en los trazos del 907 biplazas tan míticos, y mágicos, como el Ferrari 250 GT y la omologata GTO. Por aquello de conservar, y manifestar, la imagen de marca recientemente propuesta por el fabricante con el 407, el prototipo 907 luce una generosa «boca» frontal que, definitivamente, se convierte en el santo y seña de Peugeot para futuras realizaciones. La carrocería se ha realizado mayoritariamente con materiales muy ligeros y resistentes, como es el caso de la fibra de carbono a la que van anclados los distintos elementos mecánicos del coche. Mientras, el parabrisas se prolonga «indefinidamente» hacia el techo y la luneta trasera, de forma que la superficie acristalada del 907 acaba por convertirse también en una singularidad tan marcada que tal parece el coche estuviese construido «sólo» en cristal. Sensación que incluso se acentúa gracias a la «ventana» central traslúcida (otra herencia sixties ) que deja al descubierto las doce trompetas de admisión del motor. Imposible mayor sugestión. Y para que nada falte en los gagedts de un auténtico prototipo, un discreto deflector aerodinámico posterior, enmascarado, se hace presente conforme el coche aumenta su velocidad. El V12, situado en posición longitudinal delantera, unido a una caja de cambios manual de 6 marchas, complementa su magia visual -y estructural- con salidas laterales de escape, justo debajo de las históricas branquias y justo por delante de las puertas, una solución tan poco vista en la actualidad como profusamente utilizada por los carroceros de los cincuenta y sesenta. La espectacularidad del conjunto se refuerza con unos trenes de rodaje tan generosos como que adoptan llantas de 18 pulgadas, calzadas con gomas de 275/40 en el eje delantero y 345/35 en el trasero. El Coupé 907 hace gala de unas cotas ciertamente generosas para un biplaza: 4,37 metros de largo; 1,88 de ancho y 1,21 metros de altura; a la vez que cuenta con elementos de última hornada para el ocio y la navegación: reproductor MP3 y GPS con DVD, elementos controlables por medio de una pantalla táctil que, aunque de desarrollo digital, presenta el diseño de la instrumentación analógica de siempre. La guinda... profusión de cuero y tejido Alcántara, y hasta inserciones de madera auténtica en el volante, para un interiorismo que transportará al conductor a la época dorada del automovilismo deportivo. Los tiempos cambian, nunca las sensaciones.

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