Montañeros, esquiadores y naturalistas tienen una cita
La Sierra de Candelario es un majestuoso paisaje resultado de la acción glaciar y fluvial que ha originado nichos de nivación, circos y profundos valles cubiertos por rebollos y castaños entre los que vive una rica y variada fauna
La Sierra de Candelario o Solana forma parte del Sistema Central y es un viejo macizo con majestuosos canchales graníticos remodelados por la erosión glaciar del Cuaternario. En su interior se encuentran varios circos glaciares con sus correspondientes lagunas (Trampal o del Duque) que configuran paisajes con cierta dosis de misterio, pero de extraordinaria belleza. Limitando con las provincias de Ávila y Cáceres, es lugar de cita de montañeros, esquiadores y amantes de la naturaleza. Ocupa una superficie de 10.737 hectáreas, se extiende a lo largo de 7 términos municipales y en su interior habitan unas 20.000 personas. La Consejería de Medio Ambiente ha incluido este enclave en la Red de Espacios Naturales, habiéndose iniciado su Plan de Ordenación de los Recursos Naturales previo a la declaración de la figura de protección correspondiente. El viajero que dirija su mirada hacia esta Sierra se recreará en la majestuosa grandiosidad del relieve que culmina en el Calvitero (2.401 metros), donde el material pétreo es el dominante. El paraje, abundante en corrientes de agua que se deslizan por sus laderas, posee un gran valor natural, tanto por su flora, fauna y gea como por la presencia de la localidad de Candelario (que cede su nombre al espacio natural), declarada conjunto Histórico Artístico en 1975. Riqueza natural La flora de la Sierra es la típica de una zona montañosa mediterránea con influencia atlántica, con un importante componente endémico. La masa arbórea está constituida por robledales de rebollo, mezclados con castañares y pinares de repoblación. Próximo a los arroyos el rebollo se mezcla con especies ribereñas como abedul, aliso, fresno, mimbrera, álamo temblón, majuelo, serbal, avellano y arándano. Debido a la importancia de su madera y su fruto, importantes extensiones de castaños han sustituido al roble melojo. En el matorral montano destaca el piorno (acompañado entre otras especies de enebros enanos) que puede llegar hasta los 2.300 metros en las laderas norteñas y a 2.200 en las del sur. El matorral presente en las zonas degradadas del bosque caducifolio está formado principalmente por brezos, genistas, espliegos, tomillos, retamas y romero. El piso alpino (a partir de 2.000 metros) se caracteriza por los pastizales de cervuno, céspedes y trampales junto con los eriales y cascajales alpinos, sin olvidar las plantas que crecen entre las grietas de las rocas y canchales. Los robledales y castañares son las unidades ecológicas que cuentan con mayor número y variedad de especies. Es destacable la presencia del jabalí, zorro, liebre, gineta, gato montés, nutria o tejón, sin olvidar la musaraña bejarana y la abundancia de quirópteros. Se han descrito más de 100 especies de aves entre las que se encuentran alimoche, buitre leonado, águilas real, perdicera y calzada, roquero solitario, acentor alpino o pechiazul. Las lagunas endorreicas acogen una rica variedad de anfibios y reptiles con varias especies de tritón, sapo, eslizón o culebra.