La luz al final del túnel
La desaparición del general que había regido los destinos del país durante algo menos de cuarenta años abrió una etapa de esperanza e ilusión en toda España. La creación de las autonomías se planteó con rapidez pero con no poca polémica
EP/ARCHIVO
Todos sabemos cómo la caja de los truenos se destapó tras la muerte de Francisco Franco y salieron a la luz las convulsiones políticas y sociales que habían comenzado a fraguarse desde los años finales de la dictadura. Pero ¿cómo actuaron los leoneses ante este proceso tan importante para nuestra historia presente? Los niños del baby-boom que llegaban a su mayoría de edad en los años sesenta se encontraban una España diferente a la que habían vivido sus padres. Quedaban atrás los años más duros de posguerra y el hambre y la feroz represión de las décadas anteriores comenzaban a verse como conceptos alejados de una realidad que era bastante más amable. Este cambio también se reflejó en una transformación de la ideología de una juventud que se identificaba con una cultura más abierta y democrática, difundida sobre todo por organizaciones obreras católicas como la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), la JOC (Juventud Obrera Católica) o la VO (Vanguardia Obrera); por el sindicalismo ilegal de Comisiones Obreras o por la actividad política clandestina del Partido Comunista de España. Además, en la etapa final de la dictadura surgieron movimientos sociales como el feminismo, preocupado por la difícil situación de la mujer, las asociaciones vecinales centradas en la problemática de los barrios o los grupos estudiantiles que proponían un cambio en cuestiones educativas. Estos movimientos ideológicos y políticos formaron la base para que, tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, se formara una presión popular que impidió a los partidarios de la dictadura mantenerse en el poder. Huelgas en León Así, fue fundamental en León la huelga de la construcción de 1976 para que los grupos de la oposición que operaban en la clandestinidad salieran a la luz pública y para que organismos antifranquistas como Coordinación Democrática tuvieran un impulso definitivo en nuestra provincia. Su influencia se hizo notar en las comarcas más industrializadas y tuvieron un papel destacado en la movilización contra el Referéndum de la Ley para la Reforma Política que había propuesto el recién creado gobierno de Adolfo Suárez. En 1977 la conflictividad laboral aumentó y amplió su ámbito de actuación, puesto que participaron en ella maestros, empleados de banca, mineros, empleados de empresas metalúrgicas y madereras e incluso agricultores. El mencionado gobierno formado por Suárez en julio de 1976 había mostrado desde su formación la voluntad de cambio en la política gubernamental y así se reflejó a partir de la Ley para la Reforma Política que propició el surgimiento o refundación de innumerables partidos. Vinculados a la etapa anterior fueron Unión del Pueblo Español, Reforma Social Española, Unión Democrática Española y Reforma Democrática, que fueron los antecedentes, a su vez, de los posteriores UCD y AP. Al mismo tiempo volvían a la legalidad partidos como el PSOE o el Partido Comunista de España. Por su parte, la extrema izquierda estaba representada por partidos como el Partido del Trabajo de España, la Organización Revolucionaria de Trabajadores o la Liga Comunista Revolucionaria, aunque realizaban actos públicos tenían que concurrir a las elecciones con otro nombre. Con este panorama político y social tuvieron lugar en junio de 1977 las primeras elecciones democráticas que se celebraron en España desde hacía algo menos de cuarenta años, nada menos que desde los tiempos de la Segunda República Española.