De qué perecieron y qué dolencias sufrieron
Una de las investigaciones más apasionantes fue la que llevaron a cabo los profesores de la facultad de Veterinaria Hidalgo-Argüello, Díez Baños y Fregeneda Grandes. El artículo, que fue publicado en una de las revistas americanas más prestigiosas en esta materia, llevaba por título Análisis parasitológico de la realeza leonesa. En él se ponía negro sobre blanco los resultados que se obtuvieron de la investigación realizada sobre los cuatro cuerpos momificados hallados en el Panteón Real, a saber: Doña Sancha y los infantes María, Leonor y Fernando. Los investigadores obtuvieron varios tipos de parásitos a partir de las muestras que se obtuvieron de los restos reales: huesos, ropa, cabellos y dientes. Así, es especialmente revelador el hallazgo de huevos de ascaris lumbricoides , un huésped que se encontró en la cavidad abdominal de los infantes y que es origen de un gran número de patologías, algunas de ellas, mortales. Así, cabe destacar el hecho de que la migración de las larvas a través de los pulmones es, en ocasiones, el origen de hemorragia pulmonar. Además, se puede producir una inflamación acompañada de edema. El resultado de la acumulación de estos fluidos en los pulmones lleva a la enfermedad conocida con el nombre de neumonía ascárea, que resulta mortal. El parásito tiene la capacidad de viajar dentro del intestino delgado y puede ser la causa de una peritonitis. En la cavidad abdominal del infante Fernando se encontraron también huevos de Trichuris trichuria , un parásito que pervive en el cuerpo humano entre cinco y ocho años. Este insecto es especialmente dañino en la población infantil -caso que nos ocupa- y es el origen de un gran número de problemas gastrointestinales (dolores abdominales, diarrea y prolapso rectal), así como de un posible restraso en el crecimiento. Todo esto lleva a pensar que la temprana edad a la que murieron los infantes pudo estar originada por edema pulmonar o por peritonitis aguda. Esta tesis se refuerza si se tiene en cuenta que la momia de la infanta María revela que la niña se vio obligada a pasar largos periodos en la cama, lo que se refleja en su gran obesidad -tanta que la propia grasa fue uno de los agentes que actuó en su proceso de momificación- y en la rigidez de sus pies. Sin embargo, la momia de doña Sancha no albergaba parásito alguno.