Dacia Logan, los 7.800 euros del rombo
No es finalmente el coche de los 5.000 euros «españoles» que se barajaron en un principio. El Dacia Logan costará, de salida, 7.800 en nuestro mercado. Llegará dentro de un par de semanas con el marchamo de berlina a precio de utilitario
Casi tres mil euros suplementarios, sobre los cinco mil inicialmente... ¿previstos?, costará el Logan en nuestro país; esos «cinco» se reservan exclusivamente para Turquía, uno de los mercados emergentes en los que Renault puso el ojo cuando adquirió la rumana Dacia para fabricar un modelo, este Logan, capaz de romper con la pana en unos mercados, se supone, ávidos de motorización. Y ya puestos -pensarían los responsables del rombo- lanzar también un órdago en otros «ambientes» comerciales -a quién amarga un dulce- tan o más receptivos a un modelo que esgrime el precio como principal argumento. Eso sí, si se pretenden un mínimo de equipamiento (dirección asistida, aire acondicionado...) al que los constructores nos han venido acostumbrando por estos pagos desde hace ya décadas... la cosa sube «un tanto» más. Aunque, en descargo del fabricante, la versión «europea menos emergente» del Logan ofrece ABS y doble airbag frontal (conductor y pasajero) como equipamiento de serie. Entre otras cosas porque, al día de hoy, sería impensable la venta de un coche, por estos y similares pagos, sin, al menos, estos dos elementos. Es fácil suponer que lo de la dirección asistida, el aire, la radio (aunque sea sin CD), las delicadezas eléctricas... y algún que otro capricho más, acabarán por incrementar la tarifa. Aunque, eso también, nadie dice -ni siquiera el fabricante- que los tales elementos sean «obligatorios»; así que, cada cual es muy dueño... o no. La habitabilidad es una de las grandes bazas del Logan: cinco auténticas plazas (tres adultos en las traseras) y maletero «panorámico» (510 litros) lo demás, es accesorio. Nada de columna de dirección regulable ni elementos superfluos que vendrían a romper con la filosofía crematística del modelo. Sólo ciertas adopciones de mayor enjundia tecnológica de las que se montan en otros mercados, como es el caso de los neumáticos (Michelin o Continental en lugar de los Montana, una segunda marca de «Bib» especialmente indicada para carreteras descarnadas). La gama inicial del Logan comporta dos mecánicas de gasolina, el 1.4 de 75 caballos y el 1.6 de 90, ambas unidas a una caja manual de 5 marchas. Con estos, los demás órganos mecánicos beben en las fuentes del Clio (aunque no de última generación), Mégane y hasta del reciente Modus. Una amalgama técnica que Renault aprovecha perfectamente en combinación con una clásica carrocería tres cuerpos (cuatro puertas y maletero separado) que, dicho sea de paso, ha venido teniendo una tradicional acogida en nuestro mercado, por aquello de «parecerlo». En una segunda entrega, a principios del próximo año, el Logan contará con un gasóleo (el conocido 1.5 dCi de 65 CV) y con un tercer gasolina más potente, el 1.6 litros multiválvulas de 107 caballos. Aún más, en el ambicioso programa de expansión de la marca, se contemplan versiones de carrocería cinco puertas, Break y Comercial, hasta completar toda una auténtica gama. De momento, el reto está lanzado. Renault no quiere dejarse pisar terreno alguno, sin complejos ni prejuicios en la oferta de un coche que, no por barato y de marca poco -o nada- conocida, deja de tener su impronta técnica y comercial.