Diario de León

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Un proyecto con marchamo presidencial El centro de la energía

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JOSÉ A. BALBOA DE PAZ | TEXTO
León

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|||| El Consejo Comarcal del Bierzo y la Junta de Castilla y León ya evaluaron hace tres años un primer estudio para la creación de un museo y un centro de ocio en torno a la central de la MSP. La inversión mínima se cifró entonces en siete millones de euros. La idea de un museo nacional de la energía en Ponferrada lleva el sello de un presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Pero sólo puede considerarse original en lo que a su vitola estatal se refiere, que no es poco. La oferta del alcalde de la ciudad, Carlos López Riesco, de emplazar la muestra en la vieja central térmica tampoco resultó novedosa. Aunque por vez primera, la iniciativa tiene todos los visos de convertirse en realidad tras el acuerdo con su dueño, el empresario Victorino Alonso. El aprovechamiento sociocultural de las naves de generación y transformación de electricidad que hace 85 años puso en funcionamiento la Minero en Ponferrada había figurado en el programa electoral de formaciones de corte bercianista y en el del ex alcalde Ismael Álvarez. Pero las negociaciones reales con el industrial carbonero -que es su propietario desde los años 80- es probable que ni siquiera se pusieran en marcha para lograr la cesión del complejo. El paso institucional más firme que se dio con este propósito fue el del anterior gobierno del Consejo del Bierzo, encabezado por Jesús Esteban Rodríguez, y vicepresidido por Olimpio Campos desde el área de Turismo. De entonces data el único estudio tímidamente serio, redactado por Miguel Carballo, para más allá de la creación de un museo impulsar un polo de ocio, sacando partido al contorno de la vetusta central, el cauce del río Sil e incluso a las aguas medicinales de la vecina fuente del Azufre. El documento, que en el 2002 llegó a presentarse por Campos al ex consejero de Industria de la Junta, José Luis González Vallvé, contemplaba la inversión de no menos de siete millones de euros en el desarrollo de las distintas actuaciones que se contemplaban. En esa época, el grupo Alonso aún mantenía la seguridad sobre la central y los paneles de control, las calderas, turboalternadores y otras máquinas, se hallaban casi en perfecto estado de conservación. Sobre ellas se preveía el montaje de la gran exposición monográfica. Pero además, en la planta en forma de «T», que en su día funcionaba como nave de transformación, se planteaba la apertura de una sala de exposiciones y otra de conferencias. En torno a ambas, el proyecto apostaba por la creación de una tienda del museo, un restaurante y hasta una terraza de verano a los pies de la chimenea principal de ladrillo rojo. Las pretensiones de urbanización y revegetación, no obstante, abarcaban a una parcela de más de 60.000 metros cuadrados, y también recogía la habilitación de un espacio de 5.600 metros como área de aparcamiento. Un lago de pesca y hasta un pequeño aquapark, completarían la vocación de ocio con la que se engendró el estudio. Además, en el mencionado trabajo, que dormitará ahora en el cajón de algún consejero comarcal o en los archivos de la Junta, se apuntaban conexiones sinérgicas entre el museo de la electricidad y el que el Ayuntamiento de Ponferrada ha consagrado al ferrocarril precisamente de la MSP, la infraestructura de transporte entre las capitales del Bierzo y Laciana que la Minero puso en marcha sólo un año antes de la construcción de la térmica, y cuyas locomotoras de vapor, como la central, permanecieron encalladas en el olvido de las instituciones hasta que se dio el paso de restaurarlas y reunirlas en la actual exposición de lo que fue la estación central de la compañía minero. Ahora, el proyecto que termine redactándose por parte del Ministerio de Educación deberá tener en cuenta también la integración de la colindante central de Compostilla I, varias de cuyas plantas servirán de sede para los científicos del Ciemat que investigarán la combustión limpia del carbón, con vocación incluso de ámbito internacional. |||| Tengo confianza en las declaraciones que el presidente del gobierno realizó el pasado dos de mayo sobre la rehabilitación de la central térmica de la MSP y su acondicionamiento para albergar un Museo de la Energía. Sé que los bercianos esperaban más de la visita de Rodríguez Zapatero, pero no carece de importancia su defensa de la térmica, que hay que valorar en su justa medida. Llevo muchos años pidiendo a las autoridades que el edificio se proteja y no se abandone porque de lo contrario se convertirá en una ruina. He protestado públicamente del expolio a que estaba siendo sometida la central en estos últimos meses, sin mucho éxito. Sin embargo, me parece ahora que esas protestas y los de otros muchos interesados en proteger el patrimonio industrial han creado una cierta conciencia de que dicho patrimonio merece la pena conservarse, pese a que en este caso nos topemos con su carácter privado, lo que es siempre un problema. Qué Rodríguez Zapatero se haya comprometido ante el alcalde, también interesado en el Museo, a negociar con Victorino Alonso, su actual propietario, me parece una buena noticia, pues nadie mejor que él puede llegar a un acuerdo para su adquisición. El traspaso de la propiedad es lo primero que hay que conseguir, y es a lo que se ha comprometido públicamente el presidente. Lo segundo es proteger y conservar el edificio y lo que aún alberga en su interior; más adelante vendrá la rehabilitación. La estructura externa de la fábrica se encuentra en un relativo buen estado, aunque el aspecto sea de desamparo, con algunas puertas desvencijadas, las ventanas con los cristales rotos y la vegetación selvatizando el recinto. La fábrica consta de tres edificios: uno pequeño donde se ubicaba la primitiva central construida en 1920, con su enhiesta chimenea de ladrillo rojo de casi treinta metros de altura; otro al sur de dos alturas, que es parte de la ampliación de 1928-1930, con dos naves, una para calderas y otra para los turboalternadores; y un tercero adosado a éste, también de ladrillo, más largo y más alto, que se construyó entre 1945 y 1950. Desde que dejó de funcionar en 1971 la fábrica tenía guardas para su cuidado, por lo que el deterioro se ha producido en estos últimos años en que la propiedad la ha abandonado. Debería cerrarse el recinto y poner algún vigilante para que al menos los cacos y depredadores sepan que está protegida. Esto lo debería hacer el ayuntamiento. La rehabilitación es algo que requiere un proyecto arquitectónico y dinero, que el gobierno central y la Junta deberían presupuestar porque de nada vale hablar de un museo si no se habilitan fondos para construirlo. Antes se debería aclarar el destino concreto del edificio. Hay varias posibilidades pero creo que ya existe un cierto consenso en que debería rehabilitarse para la construcción de un Museo de la Energía. Esta es también mi opinión y mi propuesta porque Ponferrada ha sido en el siglo XX la Ciudad de la Energía. Desde finales del siglo XIX la villa contó con molinos transformados en pequeñas centrales hidroeléctricas, como las de Gómez y Cía, la de la fábrica Matinot y la posterior central de la Higálica, aguas arriba del puente de Cubelos. Más tarde se construyeron las centrales térmicas de la MSP, antes de la guerra, y las de Compostilla después; y por último, las también hidráulicas de la Fuente del Azufre y la de Bárcena. Seguramente, además de las piezas de la propia central, hay muchos elementos de las otras fábricas susceptibles aún de su musealización. Aún más. De lo que habló el presidente Zapatero fue de un Museo Nacional que debería de ser el referente de la historia de la industria eléctrica en nuestro país, cuyos orígenes se remontan a 1852 cuando el farmacéutico barcelonés Domenech fue capaz de iluminar su botica con un «método de su invención». En León la historia de la electricidad está por hacer pero conocemos la existencia de pequeñas térmicas desde finales del siglo XIX, como la ubicada en donde hoy se encuentra el teatro Emperador, y centenares de pequeñas centrales hidroeléctricas en los numerosos cursos de agua provinciales. Por tanto, sólo en nuestra provincia hay muchos materiales que pueden ser adquiridos para construir un discurso museográfico sobre la electricidad, por no hablar de otras fuentes de energía como la hidráulica, eólica o la de sangre que han movido multitud de artilugios que también pueden integrarse en un Museo de la Energía. Los tres edificios tienen espacio suficiente para todo ello.

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