Diario de León

«He tenido una relación muy conflictiva con la cama»

Guillermo Toledo | Es uno de los protagonistas del musical «Los dos lados de la cama», que pretende repetir el éxito de público que logró «El otro lado de la cama»

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LOLA RAMÍREZ | texto
León

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Guillermo Toledo, uno de los actores de Los dos lados de la cama, reconoce que ha mirado muchas veces debajo de la cama porque «era muy cagón de chico; lo superé porque no me quedaba más remedio, pero cuando empecé a vivir solo, al entrar en casa miraba por todas las esquinas, debajo del sofá, de la cama...». -Cuando Sabina dice que no quiere tomarse una manzana dos veces por semana y sin ganas de comer, ¿estará hablando de sexo? -No lo sé, últimamente cultivo poco a Sabina. Quizás no le gusta la rutina. A mí tampoco, prefiero improvisar. -Un compañero de la televisión argentina le decía que los españoles hacemos poco el amor¿ una vez cada cuatro días. ¿Eso es poco? -Yo creo que tampoco está tan mal, por eso le he contestado que más o menos esa es mi media, y creo que está muy bien. Conozco muchas parejas que no hacen el amor en meses y de mi edad, eh. -Quizás es que el sexo no es como la comida, todos los días, desayuno, comida y cena. Es algo más lúdico, ¿no? -Claro, no es tan fisiológico, y reducirlo a una estadística de tantas veces al día es absurdo; se le da demasiada importancia a todo eso. -«Los dos lados de la cama» es un canto a la bisexualidad. ¿En el fondo de todos nosotros vivirá escondido un bisexual? -Yo creo es un canto a la libertad sexual y, por otro lado pienso que todavía hay muchos prejuicios respecto a la sexualidad y en este país más que en ningún otro por la educación y por la influencia de la Iglesia. Pero estoy conociendo mujeres muy jóvenes que no tienen ningún problema en admitir e incluso llevar a cabo sus fantasías homosexuales. En el fondo es una derrota de los hombres, porque las mujeres jóvenes están empezando a darse cuenta de que pueden prescindir de nosotros. -¿No sucede lo mismo con los hombres? -Para nada. No es que ellas sean diferentes, es que tienen menos prejuicios. Si yo, después de 35 años de heterosexualidad, tuviera ganas de acostarme con un hombre me resultaría muy difícil aceptarlo; mientras que una mujer joven y heterosexual, puede sentirse atraída hacia otra mujer y satisfacer esta apetencia sin comerse el coco. ¿No será que en el fondo están buscando algo que los hombres tradicionalmente no nos habéis dado? -Estoy convencido de que tienen necesidades que nosotros somos, no sé si incapaces, pero desde luego que no estamos dispuestos a ofrecer. -Yo no creo que seamos incapaces de amar, de ser tiernos o cariñosos, pero sí pienso que tenemos muchos más prejuicios y nos va a costar más librarnos de ellos. Las mujeres ya lo están haciendo y me parece un avance. Los chavales de 20 años se van a comer los mocos porque las chicas no van a querer saber nada de ellos. -Por cierto, ¿cuál es su lado de la cama? -Todos. Yo me muevo mucho, de una esquina a otra. -Además de soñar y de amar, ¿qué hace usted en la cama? -De todo: A mí la cama me gusta para leer, para comer, para desayunar, para hacer el amor, para mirar al techo¿ lo único que me aburre es dormir, me parece una pérdida de tiempo. Entonces, dormirá poco. Muy poco. -Los chicos de esta película parecen un poco imbéciles¿ ¿Por qué hoy en día está tan en boga infravalorar a los hombres? -Yo no creo que seamos imbéciles. Lo que creo es lo que te he dicho antes, tenemos una coraza mucho más gruesa que las mujeres. La mujer ha sido explotada, manipulada y humillada durante siglos, pero quizás gracias a eso ha tenido las cosas más claras y le ha visto las orejas al lobo mucho antes. Para muchos niños la cama es un lugar lleno de fantasmas y que los separa de sus papás. -¿Cómo fue su experiencia infantil en este sentido? -Muy problemática. De niño tenía muchas pesadillas, lo llamaban terrores nocturnos. Eran pesadillas muy bestias, muy salvajes, lo he pasado muy mal durmiendo; me meaba hasta muy mayor, por ejemplo¿ -¿Alguna vez ha mirado debajo de la cama para ver si había algún intruso o intrusa? -Muchas, debajo de la cama y en los armarios. Yo era muy cagón de chico, muy cagón. Lo superé porque no me quedaba más remedio, pero cuando empecé a vivir solo, al entrar en casa miraba por todas las esquinas, debajo del sofá, de la cama, en el cuarto de baño, detrás de las cortinas¿ Ya no lo hago, pero lo he hecho mucho.

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