Energía geotérmica: una desconocida de más de 9.000 mW
Este tipo de energía natural es una fuente renovable que está almacenada bajo la superficie terrestre en forma de calor y ligada a volcanes, aguas termales, fumarolas o géiseres, y que evita el uso de otras energías contaminantes
Una de las fuentes de energía renovables menos conocidas y una alternativa más ante el agotamiento de los combustibles fósiles es la energía geotérmica. Se encuentra almacenada bajo la superficie terrestre en forma de calor y ligada a volcanes, aguas termales, fumarolas o géiseres. Para su aprovechamiento eléctrico es necesaria la presencia de yacimientos de agua (filtrada a través de las fisuras de la corteza terrestre) que ha quedado atrapada a profundidades de entre 200 y 3.000 metros, y cuya temperatura llega a superar los 350ºC, aunque también puede utilizarse con menores temperaturas. Las centrales geotérmicas instaladas en el planeta tienen actualmente una potencia que supera los 9.000 megavatios. El agua geotérmica o el calor se utilizan directamente en muchas partes del planeta, sin ser convertidas en electricidad, lo que evita utilizar otro tipo de energía contaminante. Así, de forma directa, se utilizan en balnearios, calefacciones o invernaderos, para reducir el tiempo de crecimiento de crustáceos o pescados y en usos sanitarios o industriales (pasteurización de la leche). Entre las ventajas de este tipo de energía destaca que su flujo de producción es constante a lo largo del año, ya que no emite ningún tipo de contaminación, no depende de variaciones estacionales (lluvia, caudal hidrológico), lo que la convierten en un complemento de las plantas hidroeléctricas y en una alternativa al vapor producido en centrales energéticas mediante fisión o quema de combustibles fósiles. Además, los residuos producidos son mínimos y provocan menor impacto ambiental que los originados por otros combustibles. También tiene sus inconvenientes como la emisión de ácido sulfhídrico y dióxido de carbono, la contaminación térmica y del agua (arsénico, amoníaco), así como el deterioro del paisaje. Zonas geotérmicas La Toscana italiana, en 1904, fue la primera en utilizar energía geotérmica para producir electricidad, y en 1913 se construyó la primera central en Landarello (Italia). La segunda se levantó en Nueva Zelanda, país que por su peculiar topografía volcánica se ha convertido en el más avanzado en centrales geotérmicas. El Instituto Geotérmico neocelandés, creado en 1978, es pionero en investigación geotérmica y en el desarrollo de tecnologías para aprovechar este tipo de energía limpia. Hay que tener en cuenta que Nueva Zelanda se asienta sobre dos placas tectónicas que se presionan entre sí originando terremotos y actividad volcánica. La principal región termal del país se extiende a través de la Isla del Norte, ocupando una amplia zona de 247 kilómetros de largo por 59 de ancho en la que se localizan tres volcanes activos. Los fluidos geotérmicos también pueden utilizarse como calefacción, como sucede en zonas de Hungría, Rumania, Francia, Estados Unidos, Suecia, China y Rusia. En Islandia, abundante en depósitos termales, la energía geotérmica supone el 60% de la energía natural consumida usándose para redes de calefacción, balnearios o invernaderos. Las principales zonas geológicas se sitúan en el llamado Anillo de Fuego, allí donde colisionan las placas tectónicas terrestre y oceánica, que comprende los Andes, Centroamérica, Méjico, las cordilleras de EEUU y Canadá, la cordillera Aleutiana (Alaska), la Península de Kamchatka (Rusia), Japón, Filipinas, Indonesia y Nueva Zelanda. A ellos se añaden las áreas donde las placas se fragmentan como Islandia, el Atlántico medio o los valles de África. Al ser un recurso abundante en muchos países en vías de desarrollo, la energía geotérmica En cuanto a España, aunque en Almería existen bastantes lugares idóneos para construir plantas geotérmicas, sólo se utiliza en balnearios. En la isla canaria de La Palma se estudia la construcción de una planta geotérmica que cubra parte de sus necesidades de electricidad ya que en la actualidad depende en un 95% de los combustibles fósiles.