Diario de León

La UE quiere reabrir el debate sobre la energía nuclear

Un estudio de la Comisión Europea advierte que en la actualidad la Unión tiene que importar el 50% de sus necesidades energéticas y que, si no se toman medidas, en las próximas décadas esa cifra se elevará al 70%

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PEDRO T. MARTÍNEZ | texto
León

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La Comisión Europea ha hecho público el «Libro verde sobre la política energética de la UE» en el que defiende una política energética común para todos los estados miembros que garantice una energía segura y sostenible que potencie la competitividad en el mercado interior y reduzca la dependencia exterior. Se advierte además, que en la actualidad la UE tiene que importar el 50% de sus necesidades energéticas y que, si no se toman medidas, en las próximas décadas esa cifra se elevará al 70%. También se alerta sobre los problemas ambientales derivados del consumo de combustibles fósiles. Así, se calcula que en el año 2030 las emisiones de dióxido de carbono se incrementarán hasta el 60% y que el cambio climático afectará de forma negativa tanto a las personas como los ecosistemas y las economías de los Veinticinco. En el texto se afirma igualmente que la existencia de veinticinco políticas energéticas, una por cada estado miembro, no ayudará a alcanzar los objetivos comunes de la Unión, y que un mercado energético abierto beneficiará a los consumidores y a la economía, favorecerá las inversiones en energías alternativas menos contaminantes, reducirá el impacto de los altos precios internacionales y mantendrá a Europa a la cabeza de las tecnologías energéticas. El comisario europeo de Energía, Andris Pielbags, ha propuesto una revisión anual de este informe con el fin de establecer un marco claro para la toma de decisiones a nivel nacional, lo que incluye un debate objetivo y transparente sobre el futuro papel de la energía nuclear en aquellos países que quieran seguir con esa opción. Tomar una decisión Si el precio del crudo y el cambio climático siguen en aumento, la crisis energética puede acelerarse y habrá que decidirse por una de estas dos posiciones contrapuestas. Si se pretende mantener el actual ritmo de crecimiento económico y reducir las emisiones atmosféricas, habrá que aumentar el número de centrales nucleares. Pero, si se quiere que prevalezca la posición del medio ambiente sin caer en los riesgos de la energía nuclear, habrá que renunciar al bienestar asociado a un consumo cada vez mayor de energía y poner en marcha sistemas menos dependientes del transporte. Existe un término medio, que preconiza fomentar el ahorro, sustituir los combustibles fósiles por energías limpias y utilizar la energía nuclear como energía de transición, limitada al objetivo de proteger el medio ambiente. No existe ninguna duda de que las energías renovables son el futuro. La pregunta es si serán suficientes como para mantener el incremento de la demanda y sustituir a los combustibles fósiles. Según algunos expertos, con el nivel de implantación que tienen actualmente y el ritmo de crecimiento del consumo, no va a ser posible salvo que se apueste de una vez por todas por ellas y que se desarrollo un férreo programa de ahorro y eficiencia energética. En la actualidad, las renovables representan en España el 5% de la energía primaria y, siendo muy optimistas, en el año 2012 alcanzarían el 12%. El problema es que si la demanda crece un 2% anual de forma acumulativa, dentro de seis años habrá que aumentar la producción energética en un 12,6%, lo que significa que las energías renovables no cubrirán los incrementos previstos aunque se doblase la producción actual. Las renovables son parte de la solución, pero no la solución, lo que lleva nuevamente a que si se quieren mantener los actuales niveles de consumo las nucleares pueden ser imprescindibles, aún desarrollando al máximo las energías limpias. Feliciano Fuster, ex presidente de Endesa, defiende reabrir el debate nuclear en España porque, según ha afirmado, «la energía nunca va a volver a ser barata y aunque se queme combustible barato también se genera CO2». Además, ha pronosticado que el futuro mapa de generación tendrá fuerte presencia de la nuclear, del carbón y de las futuras plantas de fusión (como la del proyecto ITER), y que habrá una parte menos importante abastecida por plantas de ciclo combinado que queman gas, la hidroeléctrica y las renovables.

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