MANUEL GONZÁLEZ ÁLVAREZ
«Sin la aviación, Franco no se habría sublevado ni pedido ayuda»

|||| El Dragon Rapide que la familia March financió para que Franco se trasladara desde Canarias a Tetuán para ponerse al frente de África y el Junkers «no se hubiera llevado a cabo el levantamiento» del 18 de julio de 1936, asegura el historiador Manuel González. Franco no se habría podido poner al frente del ejército en África ni luego enviar a sus emisarios a Roma y Berlín para solicitar la ayuda que necesitaba. En su tesis sobre la actuación de Legión Cóndor en la guerra civil española Manuel González señala que fue Johannes Bernhardt quien negoció personalmente ante Hitler la ayuda ansiada, aunque durante muchos años la historiografía franquista atribuyera el éxito de la operación a Francisco Arranz Monasterio. Pero quien puso las bases de la intervención alemana en España fue Walther Warlimont, a quien Hitler no hizo caso cuando remitió desde España informes negativos sobre «la inadecuada dirección de la guerra por parte del general Franco». Antes el contrario, el Führer decidió aumentar su ayuda con un equipo militar activo y especialmente formado, la Legión Cóndor. Esta fuerza aérea rara vez superó los 100 aviones de todo tipo, incluyendo los de transportes y de enlace. Como balance de sus operaciones, el libro Aspectos militares de la guerra civil: La actuación en España de la Legión Cóndor señala que logró un saldo muy a su favor al lograr derribar 386 aviones republicanos y perder 72 de los suyos, por la acción de la caza enemiga o por el fue antiaéreo, además de otros 160 que perdieron por accidentes. Los aviones de la Legión Cóndor arrojaron sobre suelo español la espeluznante cantidad de 21.045 toneladas de bombas de todos los tipos y la artillería antiaérea disparó desde el 1 de enero de 1938 325.734 proyectiles. La tesis de este profesor de Historia deja claro que «las experiencias ganadas en España se convertirán en principios básicos de la Luftwaffe», incluidas aquellas que se evidenciaron como fracasos desde el primer momento como fue el caza Heinkel He-51, que al pasar luego a desempeñar funciones de apoyo terrestre tuvo mucho éxito de tal manera que «estas enseñanzas para el apoyo terrestre se aplicaron más tarde en la segunda guerra mundial». Como también les sirvió la experiencia española para el desarrollo de los bombardeos nocturnos y para la creación de un cuerpo de artillería antiaéreo de consecuencias «impresionantes» durante la segunda guerra mundial. El gran aprendizaje de la guerra civil fue para los pilotos, entre los que salieron varios «ases». «Algunos pilotos de la Legión Cóndor así como sus hazañas en la guerra civil y en la segunda guerra mundial se incluyen hoy en día en los anales de la aviación de combate». Las tropas franquistas, que carecían de la artillería necesaria tuvo en la artillería aérea de la Legión Cóndor un apoyo clave. Manuel González señala que esta habilidad pudo ser desarrollada por los militares alemanes a partir de su formación en cuerpos de infantería, artillería y caballería ya que el tratado de Versalles impuso a Alemania la prohibición del desarrollo aéreo.