Cuando la cocina es casi un pecado

Eugenio Blanco resucita lo mejor del pecado de la gula en el restaurante Alborada

Publicado por
MARCELINO CUEVAS | texto
León

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Se llama Eugenio Blanco Cuervo y estos días está triste porque su negocio en León le impide disfrutar de los carnavales bañezanos, él es de La Bañeza con todas las consecuencias. Eugenio, además, es cocinero de postín, uno de esos que cualquier día va a recibir una lluvia de estrellas y soles, merecido se lo tiene por su intensa labor en la cocina del restaurante familiar Los Ángeles, de La Bañeza, y por su corta pero intensa trayectoria en León, una vez lograda la independencia, desde el restaurante Alborada, y también, por su impagable ciclo de divulgación gastronómica a través de la pantalla de una televisión regional. Eugenio llegó a la capital de la provincia acompañado de Ana, su mujer, dispuesto a comerse el mundo, y creo que va ya por el segundo plato. El local elegido, en pleno paseo de Papalaguinda, es amplio y luminoso y, además, ya tenía cierto prestigio. En poco más de un año esta pareja ha sabido moverlo y en este momento se puede decir que está entre los restaurantes de referencia de la ciudad. Disfrutamos de la cocina del Alborada, en un día complicado, en la fiesta de San Valentín, con el comedor lleno y gente esperando en la barra de recepción, lo que no impidió que en todo momento el servicio fuera correcto, y tuviera el ritmo adecuado. La labor del jefe, atendiendo los fogones al lado de Sergio, y llevando directamente la nota de las comandas, incluso emplatando en la misma sala algunas viandas, es verdaderamente digna de elogio. Personalmente, aunque no seamos muy amigos de los postres, tenemos que reconocer que la Crema de queso con reducción de PX y uvas pasas, es una auténtica delicia, tanto por su sencilla presentación, como sus delicadas texturas. Es el mejor recuerdo de una comida memorable, que nos lleva directamente al territorio de gula. Y ahora si que nos vamos al pecado, comenzamos con un fantástico entrante, el Montadito de trucha ahumada con mantequilla de anchoas, donde la reina de los ríos leoneses se convierte en emperadora del buen comer mundial. Una de las especialidades de la casa es el arroz, bien sea con bogavante o con frutos de la tierra y el mar, o sea, chipirones, gambas, espárragos trigueros, berenjena... verdaderamente exquisita. Llegó después el almuerzo a su máxima altura con un plato que recuerda, en versión carpetovetónica, los guisos mediterráneos de mar y montaña. Bacalao confitado con guiso de manos, callos y patas, todo un espectáculo. Otra de las virtudes del Alborada, es la de servir las viandas completamente preparadas y desprovistas de espinas, huesos y demás estorbos. Esto sucede con el Cochinillo tostado con puré de manzana y caramelo de naranja. La piel crujiente, la carne delicadísima y sus agridulces acompañamientos, son una buena muestra de la alta cocina que aquí se practica. La comida llega a sus últimos tramos con una tabla de quesos, acompañados de compota de membrillo y pan de pipas. Una buena selección solamente enturbiada por una crema de queso de cabra que, o tienes la precaución de dejarlo para el final, o si no olvídate de disfrutar de alguno de los demás sabores. Uno no entiende por qué se ha puesto de moda este queso con un sabor y un olor casi ofensivo, pero las modas son las modas, aunque hay algunas que merecen palos. Los postres los sirven en Alborada acompañados de un rico oporto y para el café aconsejan un espléndido calvados. En definitiva, una redonda sinfonía de sabores, aromas, colores, texturas... y todo lo que ustedes quieran añadir. Otros platos de referencia en la casa son las Mollejas de ternera guisadas, las Ancas de rana, las Setas al hojaldre gratinado con parmesano, el Mero del Cantábrico con patata revolcona, el Atún rojo con pisto, el Besugo asado con patatas panaderas, el Lechazo churro, la lasaña de de solomillo con setas y piñones y el espectacular Solomillo de la casa con hígado de pato tostado, que se sirve coronado por una melena de patata rizada. Y en los dulces, además del reseñado al principio, también son muy interesantes la Paleta de chocolates y la Tarta rústica de almendras. En los vinos se aconsejan acertadamente bierzos y prietos, pero, naturalmente, la bodega es amplia y con opciones para todos los gustos.

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