Diario de León

Tony Blair ya puede convertirse al catolicismo

Tras dejar atrás su domicilio en el número 10 de Downing Street, todo parece indicar que el ya ex primer ministro británico Tony Blair tomará el camino al catolicismo

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IMANOL ALLENDE | texto
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n mayo Downing Street anunció que Blair en una de sus últimos actos oficiales en el extranjero visitaría el Vaticano para despedirse de Benedicto XVI y poder «discutir de asuntos interreligiosos». Nadie había oído algo tan ambiguo procedente del Número Diez, y eso que los últimos años han sido proclives al ocultismo y trapicheo oficial. El sacerdote John Caden, quien ejercía en la pequeña iglesia católica a la que solía asistir la familia Blair, se jacta de conocerlos «desde siempre» e incluso bautizó a sus cuatro hijos. Este padre, como mucha gente, se imaginó lo que ocurría con esa visita al Papa. Blair abandonaba su cargo de primer ministro a la semana siguiente y sencillamente estaba pidiendo al Papa su admisión en la religión católica, abandonando de esta manera la resquebrajada Iglesia Anglicana a la que se unió de niño. «Mientras estuviera en Downing Street le era imposible renunciar a la fe oficialista y unirse al catolicismo -dice Caden-, por mucho que lo deseara». Lo sorprendente para Caden es que la opinión pública británica y en especial el estamento político se echara las manos a la cabeza ante esta posibilidad. Ha sido un secreto a voces la proximidad de Blair a la fe católica que profesa su mujer Cherie. De hecho, el padre Michael Seed solía administrar misas católicas a los Blair en la capilla de Downing Street y fue famosa la llamada de atención que le lanzó en una ocasión el entonces arzobispo de Westminster (iglesia católica), Basil Hume, cuando llegó a sus oídos que Blair había tomado la comunión en la iglesia católica de Cherie en Islington, al norte de Londres y a hurtadillas en la propia catedral de Westminster. Hume le dijo que se hablaba en el círculo político sobre cuál era su verdadera fe «y eso no está bien». Anglicanos versus católicos Desde entonces ha atendido de manera regular los servicios del canónigo Timothy Russ de la Iglesia Inmaculado Corazón de María en Great Missnden, la más cercana a su vivienda oficial de recreo, Chequers. Entonces ¿qué es lo que ha llevado a Blair a abrazar el catolicismo en este momento? Para el padre Caden existen dos razones, primero nunca ha existido un primer ministro británico católico, una situación que podría crear problemas en aspectos como la nominación de los obispos de Inglaterra ya que los jefes de gobierno suelen asesorar a los monarcas en su nominación. Además la cabeza de la Iglesia Anglicana es el soberano británico, algo que ocurre desde los tiempos de Enrique VIII y que en este momento descansa sobre los hombros de la Reina Isabel II. Los abogados del estado creen que hubieran existido impedimentos legales para que Blair se hubiera unido al catolicismo como primer ministro ya que según la Ley de Emancipación de 1829, aunque da derechos civiles a los católicos previene de que un primer ministro lo sea, ya que tal como indica «ningún católico que asesore al monarca puede optar a cargos de responsabilidad civil o militar». Era mejor esperar Además, los políticos católicos en el Reino Unido siempre han sido vistos bajo sospecha, basada en la creencia de que en vez de responder a las órdenes del electorado lo hacen a las directrices marcadas por el Vaticano, motivo por el que fue tan criticada y hasta apartada de la vida política la ministra de educación Ruth Kelly cuando se unió al Opus Dei. El otro motivo para que Blair adoptara la opción de esperar a su salida de Downing Street para procesar la fe católica es la sensación certera de que si Blair hubiera abandonado el anglicanismo por el catolicismo habría entorpecido el proceso de paz en Irlanda del Norte. El reverendo Ian Paisley y el entorno unionista anglicano del Ulster nunca habrían aceptado ningún fundamento ni principio procedente de un papista. No hay que remontarse muy lejos para recordar las palabras de Paisley que asemejaban al Papa con el diablo y al Vaticano con el infierno. La confianza era una pieza esencial en el proceso de reconciliación en Irlanda del Norte y un premier anglicano en Londres frente a un Taoiseach católico en Dublín era fundamental para los unionistas.Gallia est omnis

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