¿Bajarán los coches?

Propuestas ecológicas y exenciones fiscales. El automóvil de principios del XXI se mueve dentro de estos dos parámetros. El anuncio del nuevo impuesto de matriculación «verde», que entra en vigor «mañana mismo», ha despertado en los usuarios la

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JAVIER FERNÁNDEZJUAN ÁNGEL MARTÍNEZ | texto
León

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El nuevo tratamiento fiscal que recibirá el automóvil en 2008, «mañana mismo», reduce e incluso exime del pago del Impuesto de Matriculación a los vehículos menos contaminantes. Entre estos agraciados figuran muchos de los modelos más populares, que tributarán el 4,75% en vez del 7% hasta ahora vigente. La duda es si la medida alegrará el ánimo, y el bolsillo, de los compradores. ¿Van a bajar los coches?, se pregunta más de uno. Tal parece que la respuesta de los observadores se haya inspirado en el estribillo de un bolero, tanto si la repuesta es optimista - quizás, quizás, quizás... - o escéptica - lo dudo, lo dudo... -. Aunque los indicios apuntan en esa dirección, tampoco conviene hacerse demasiadas ilusiones. Puede que bajen algo los impuestos, aunque esto no signifique pagar menos. Conviene no olvidarse de que los precios a los que se despachan los coches, no coinciden necesariamente con las cifras que rezan en las tarifas oficiales. La necesidad de vender empuja a constructores y concesionarios a una constante huida hacia delante en forma de ofertas promocionales que hagan comercialmente más tractivos -y competitivos- los productos. Así que, es probable que esos mismos fabricantes utilicen la rebaja fiscal como bombona de oxígeno para su cuenta de resultados. A poco que el mercado se descuide, aprovecharán para estirar sus exiguos márgenes comerciales en la supresión, total o parcial, de los descuentos. Además, la legislación europea es inflexible en cuanto a su exigencia de una progresiva disminución de las emisiones contaminantes de los automóviles, y las marcas advierten de que ese proceso requiere unos reajustes técnicos que dispararán -¡qué raro!- los costes de producción. Un argumento más para no bajar los precios. En otras palabras, que aunque a partir del próximo día uno de enero cueste menos circular en coche, el importe final de la compra se parecerá bastante -mucho- al hasta ahora soportado. La reforma del Impuesto de Matriculación se inscribe en una política medioambiental de la Unión Europea que persigue la reducción de las emanaciones nocivas. Inicialmente, la UE fijó la rebaja del volumen medio a 120 gramos de CO2 por kilómetro recorrido en 2012; posteriormente el Parlamento Europeo revisó dicho objetivo, fijándolo en el más realista nivel de 125 gramos para el año 2015. A su vez, el gremio del automóvil representado por la ACEA (Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles) suscribió en 1998 un acuerdo en virtud del cual se comprometía a seguir restringiendo paulatinamente las emisiones que dañan el ecosistema. El convenio establecía que las marcas limitarían a 140 gramos por kilómetro en 2008, fecha en la que dispondrían de algún modelo que generase menos de 120 gramos. Vistos en perspectiva, los progresos son evidentes: un automóvil contemporáneo excreta un 95% menos de dióxido de carbono que su antepasado de los años 70; aunque también es verdad que tales progresos avanzan lentamente, desde 1995 la industria del automóvil sólo ha disminuido un 13% sus malos humos , por lo que esas buenas intenciones no llevan camino de cumplirse al pie de la letra. Se estima que el volumen medio de CO2, actualmente expelido por los turismos y todoterrenos matriculados en España, asciende a 158 gramos, lo que supone un 0,49% más que en 2006. Por si esto fuera poco, la Federación de Vendedores de Automóviles facilita un dato que tampoco invita precisamente al optimismo: tres de cada cuatro clientes jóvenes -hasta 35 años- anteponen a los criterios ecológicos factores como la potencia, la durabilidad, la funcionalidad, el poder de la marca o el diseño del coche. Aún así, no todo es negativo. Bien al contrario, la industria dela automóvil está empeñada en una campaña «limpia» para ofrecer productos cada vez menos contaminantes y más parcos en el consumo de combustible aunque, eso también, los automóviles, por mucho que se empeñen algunos iluminados , tampoco tiene porqué soportar -ellos solos- el sambenito de todos los males sucios que acosan al entorno planetario. Al menos no tanto como lo que «manchan» otras industrias.

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