Diario de León

Peugeot 308 SW, versatilidad y deportividad familiar

Agrado de conducción y versatilidad interior para la derivación familiar del nuevo 308. Peugeot apuesta por un modelo satisfactorio en todos los sentidos, con un amplio abanico de versiones y una tarifa que oscila entre 15.950 y 25.850 euros. L

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto J. F. Z. | texto
León

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Modularidad interior, con capacidad para siete plazas. Heredero de las virtudes del exitoso 307 SW, el nuevo 308 SW -homólogo de la berlina homónima- se presenta en el mercado español como un modelo muy versátil sin perder un ápice del placer dinámico que se viene apreciando en la berlina. La llegada del SW supone la desaparición del Break, cuya filosofía se engloba en este nuevo modelo, cuya gama se declina en una terminación de acceso (Urban) y en otros tres acabados: Confort, Sport y Premium, que dispone del techo panorámico de cristal y la posibilidad de acomodar hasta 7 plazas. Como novedad, al más puro estilo monovolumen, estos tres últimos acabados disponen de un par de butacas traseras independientes, a la vez que cabe destacar la gran modularidad interior del 308 SW emanada del desplazamiento longitudinal de la segunda fila de asientos, con respaldos ajustables en varias posiciones y que pueden plegarse para colocar sobre ellos bultos especialmente voluminosos, lo que se traduce en una capacidad de carga que alcanza los 1.736 litros. Incluso el asiento delantero del acompañante puede abatirse, de forma que existe la posibilidad añadida de colocar bultos «todavía» más generosos. En la zona del maletero, se dispone también de anclajes de sujeción para los dos asientos opcionales suplementarios, más pequeños y ligeros que los normales, fundamentalmente destinados a niños. La gran superficie acristalada es una de las bazas que juega nuestro protagonista, con el punto de inflexión que supone una luneta trasera especialmente abombada, se diría modernista en su concepción que, amén de personalizar la estética del coche, acaba por complementar la sensación -real- de luminosidad de la que se disfruta en el interior del habitáculo con, eso también, la apertura independiente portón/luneta, un elemento siempre útil cuando se trata de estibar cargas no demasiado voluminosas y no se dispone de excesivo espacio. En el capítulo mecánico, los motores de la gama 308 SW son las ya conocidas en los catálogos de la berlina. La gran novedad dinámico-práctica hay que buscarla en el apartado diesel, siempre tan querido por el fabricante: el 1.6 HDi de 110 CV se beneficia del cambio manual de 6 velocidades, que también dispondrá próximamente de una versión 120 gr/km unida a una cambio pilotado de 6 marchas, a la vez que se dispone de una opción de cambio automático de 6 marchas para el HDi de 136 CV que, lógicamente sigue conservando la caja manual de 6 velocidades. Todos los diesel, salvo la versión de 90 CV, montan filtro de partículas FAP. En el apartado de gasolina, se ofrece un interesante abanico de potencia: 95, 120 y 150 CV, cuya versión más prestacional THP (fruto de la colaboración con BMW) recurre a la turboalimentación y a una nueva caja de cambios manual de 6 velocidades, que convierten a este particular familiar en todo un deportivo , máxime porque el fabricante ha modificado las leyes del cambio en aras de ofrecer un tacto mucho más cerrado y efectivo, sin holguras de engranado y con mayor rapidez de funcionamiento. En el apartado diesel, como fácilmente puede suponerse, la estrella de la gama es el 136 CV, sin que esto quiera decir que el motor de 110 CV no cumpla perfectamente con las expectativas de un coche versátil y fácil de conducir. El equilibrado bastidor, junto con un centro de gravedad rebajado con respecto al anterior 307, propicia un comportamiento dinámico que hace olvidar que nos encontramos al volante de un coche que mide una veintena -larga- de centímetros suplementarios con respecto a la berlina homónima. En suma, que el nuevo 308 SW se declina en un modelo muy práctico, cargado de detalles y con un evidente agrado de conducción. Serlo... y parecerlo. Fácil de conducir, rápido y seguro, el 308 GT se convierte en toda una delicia dinámica sin, además, poner en apuro alguno a su conductor. Sin manifestar un comportamiento radical ni comprometedor, sí que es capaz de mojarle la oreja a modelos de los llamados deportivos que, la mayoría de la veces se quedan a medio camino de su teórico apellido. «No es radical, es rápido». Con esta contundente frase define Peugeot al nuevo integrante de la familia 308, un GT en toda regla del que sólo están previstas 150 unidades para el mercado español de aquí a finales del presente 2008, lo que nos da una idea de la exclusividad comercial de una versión casi artesanal (para los planteamientos de un constructor generalista) que, lógicamente, no pretende amplios volúmenes de ventas, más bien se trata de una cuestión de imagen, máxime cuando -también se sabe- el fabricante viene implicándose en diversas especialidades del automovilismo deportivo, desde los rallys a las 24 Horas de Le Mans. El 308 GT utiliza el mismo motor que BMW monta en el Mini Cooper S, es decir, el tetracilíndrico de inyección directa y turboalimentado, que rinde 175 CV y que entrega, eso además, un generoso par (24,5 metros/kilo) medido a solamente 1.600 vueltas. Consecuencia: elasticidad asegurada, que se traduce en unas excelentes recuperaciones desde los regímenes más bajos de giro, lo que acaba por convertir al 308 GT en un coche «para disfrutar», por su refinamiento dinámico y por un comportamiento rutero de lo más agradable. Sus posibilidades de recuperación y de poder juguetear con la zona roja del cuentavueltas se traduce en la capacidad del motor de alcanzar, sin esfuerzo, el corte de inyección -alrededor de 7.000 vueltas- en todas sus 6 marchas; cuya caja hace gala de un exquisito funcionamiento, rápido y eficaz, sin posibilidad de fallar cambio alguno. Una delicia. También la dinámica del bastidor se ha revisado al alza: muelles más rígidos y tarados muelle/amortiguador del tren delantero específicos para esta versión, lógicamente acordes con las prestaciones mecánicas, lo que prácticamente obvia -salvo situaciones muy determinadas- el típico comportamiento subvirador (deslizamiento del tren delantero) clásico de un potenciado «todo delante», a la que también contribuye poderosamente la rebaja de la altura de la carrocería (una decena de milímetros) y su consecuente rebaja del centro de gravedad del coche. Se venderá en el mercado español exclusivamente con llantas de 18 pulgadas, calzadas con neumáticos 225/40. Exteriormente, sin estridencias tuneadas , el 308 GT se diferencia de sus demás hermanos de gama por un deflector aerodinámico trasero, rematando la luneta, que reduce las fuerzas ascensionales (mayor grip zaguero) y que se combina -en su aspecto «visual»- por los dos escapes traseros integrados en una especie de difusor. En el interior se respira todo el ambiente racing acorde con la filosofía de la versión: pedales en aluminio perforado, volante de tres radios tapizado en cuero y específico para esta versión, pomo de la palanca de cambios en aluminio y asientos de marcado diseño anatómico. Y, eso también, una discreta sonoridad deportiva que, lejos de incomodar en trayectos largos, resulta de lo más sugestiva. En suma, que Peugeot, lejos de las globeradas pseudo deportivas que propician algunos de sus enemigos naturales, propone un deportivo con todas las de la ley, que deja claras «sus « intenciones y que -la guinda- monta un sistema de control de tracción ESP totalmente desconectable, único de este tipo en la gama 308 y que, lógicamente, deja al albur del conductor las sensaciones y las «manos» del ocasional piloto .

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