Un zulo de 60 metros que investigan 35 especialistas
|||| El habitáculo donde Elizabeth pasó sus últimos 24 años continúa siendo el centro de la línea de investigación para responder a muchos de los interronates. Así, las autoridades austríacas investigan si Josef Fritzl construyó realmente un dispositivo, o sólo fue una amenaza para que el zulo donde mantenía encerrada a su hija y tres hijos-nietos en la localidad de Amstetten se llenara de gas en caso de que a él «le pasara algo». Los investigadores deducen que esa amenaza explicaría en parte por qué los prisioneros de Josef, Elisabeth y tres de los siete hijos que tuvo con él, nunca intentaron atacar a su «carcelero» para liberarse. Por otro lado, el septuagenario detenido y acusado del más grave caso de secuestro, abuso e incesto conocido en Austria, declaró que había instalado un temporizador en la puerta de acero de 300 kilogramos para que se abriera en caso de que el mecanismo de apertura no fuera utilizado durante un cierto tiempo. Esta puerta fue instalada después de 1983, cuando las autoridades locales dieron su visto bueno para ampliar el sótano bajo la casa de Fritzl, según indicó un portavoz del ayuntamiento de Amstetten. Ideado para sobrevivir Según el portavoz policial, seis técnicos en investigación criminal analizaban la casa de Fritzl para averiguar el funcionamiento de esta puerta, de un total de 35 especialistas que continúan desde el domingo las pesquisas en el edificio En cuanto a los detalles de la investigación sobre lo sucedido en la esta nueva «casa de los horrores», el jefe policial, Polzer comentó que se ha descubierto que la puerta de acceso al zulo subterráneo con ventilación pero sin ventanas (dividido en cinco habitaciones, otras informaciones hablan de cuatro y con 1,7 de altura) había sido reforzada con hormigón para aumentar su peso hasta unos 300 kilos. El lugar elegido de éste subterráneo fue debajo del garaje. A través de esa puerta, de un metro de alto por unos 60 centímetros de ancho, el acusado pudo introducir electrodomésticos como una lavadora, una cocina, un refrigerador y un congelador. «Así era posible sobrevivir allí», dijo el jefe de la policía de Baja Austria, quien recordó que la puerta disponía de un mecanismo que permitía después de un cierto tiempo abrirla desde adentro «con la ayuda con una herramienta».