Beethoven navega por el Mediterráneo
Un crucero que arrancará este verano desde Palma de Mallorca ofrece la posibilidad de viajar acompañado por la Orquesta Filarmónica de Viena, con Zubin Mehta como director y con Lang-Lang y Eva Lind como solistas de lujo

ANDRZEJ RYBCZYNSKI
Poco pueden imaginar los afortunados pasajeros del Aida Diva la sucesión de emociones que les esperan en los próximos nueve días. Cuando el colorido barco de la compañía Aida Cruises comienza a dejar atrás el muelle de Palma de Mallorca y la erguida catedral gótica que preside su perfil recibe los últimos rayos de sol, todo es animación en la cubierta mientras casi dos mil personas disfrutan del cóctel de bienvenida ofrecido por el animoso capitán. Muchos de ellos todavía muestran su asombro al haber descubierto unas semanas antes la propuesta de la empresa Música Juntos para realizar un singular crucero por el Mediterráneo acompañados de la Orquesta Filarmónica de Viena, esa que hasta ahora la mayoría sólo había visto en televisión durante el célebre Concierto de Año Nuevo desde el Musikverein de Viena, con su director Zubin Mehta a la cabeza y con la participación de estrellas como el pianista Lang-Lang o la soprano Eva Lind. Y, en efecto, allí están, mezclados entre ellos, los artistas y los virtuosos de la que es considerada la mejor orquesta del mundo y que al final del crucero podrán formar parte de su círculo de amigos. Cuando el contorno de Mallorca comienza a fundirse con el horizonte es hora de empezar a disfrutar de este barco, un gigante de los mares, fletado el año pasado, con casi 70.000 toneladas, más de mil camarotes, un teatro con capacidad para mil personas, zonas infantiles, varios restaurantes y bares, tiendas, piscinas, zona spa, gimnasio, simulador de golf, etc. En la cena de bienvenida, como luego en todas las comidas y cenas, se podrá disfrutar de la deliciosa gastronomía a bordo así como de vino de mesa, refrescos o cerveza que, a diferencia de la mayoría de los cruceros, está incluido en el precio. Precisamente ésta es una de las singularidades de este exclusivo crucero ya que todo lo que en otras travesías debe ser abonado aparte, aquí está incluido: gastos y tasas de embarque, maleteros, propinas, todas las visitas y excursiones, asistencia de personal especializado, muchos de los tratamientos de spa... Todo el día siguiente está dedicado a navegación rumbo a Malta y a disfrutar de este enorme barco equipado a la última. Las diversas tentaciones y atracciones a bordo competirán con el placer solitario de descansar y tomar el sol en una tumbona mientras se lee un buen libro y se toma una copa. El Mediterráneo en su inmensidad será el único testigo de la elección de cada uno. Las dos grandes tiendas libres de impuestos podrán suministrar cualquier cosa que se haya olvidado en el equipaje o adelantar los pequeños regalos con los que hay que volver a casa. Naturalmente, ya este segundo día habrá oportunidad de asistir a alguno de los ensayos de los miembros de la Filarmónica o a los pequeños conciertos con los que empezarán a obsequiar a sus compañeros de travesía. La ciudad de los caballeros Una de las ventajas del crucero en el Mediterráneo occidental es que hay numerosos puntos de interés a corta distancia. Por eso, tras el día de navegación en el que irse ambientando al barco y disfrutar del tiempo libre, comienzan los descubrimientos. El primero de ellos es Malta y su espectacular capital, La Valletta. Se bautizó así en honor de Jean Parísot de la Vallette, Gran Maestro de la Orden de los Caballeros de San Juan, quien dirigió genialmente la reconstrucción de la ciudad después de expulsar a los turcos en el Gran Sitio de 1565. La Valletta sigue siendo una hermosa ciudad barroca, con imponentes fortificaciones y gigantescas murallas de piedra que convergen en el castillo de San Elmo. Tras todo el día disfrutando de Malta llega la primera de las grandes citas musicales, que serán las protagonistas a lo largo de este crucero de excepción. En el auditorio del Republic Hall, los miembros de la Filarmónica y el joven pianista chino Lang-Lang, que acaba de obtener un clamoroso éxito en Madrid, ofrecerán un programa de alto nivel. Al día siguiente espera Sicilia, la bella isla italiana que acoge los templos griegos mejor conservados. Bajo la atenta mirada del Volcán Etna, Catania, la segunda ciudad más importante de la isla, ha sabido a lo largo de su historia adaptar su figura a los sucesivos desastres naturales que han moldeado la arquitectura de la ciudad. Siete veces arrasada por las erupciones volcánicas del Etna, y por terremotos desoladores, la ciudad ha conseguido preservar su identidad y la Unesco premió su esfuerzo en 2002, al declarar a Catania como Patrimonio de la Humanidad. Allí puede encontrarse su herencia griega, romana, bizantina, árabe, normanda, borbónica, sueva, angevina, aragonesa, española y por supuesto italiana. Son visitas inexcusables la Plaza de la Catedral donde se ubica el Comune y el Duomo, en torno a la Fuente del Elefante de Vacarini; el mercado de la Pescheria, y el mercado de la Fiera, el teatro y el anfiteatro romano, el odeón, Via Crociferi con su hilera eterna de iglesias, los Jardines Bellini, el Teatro Massimo Vincenzo Bellini que debe su nombre al ilustre compositor local, Via Etnea con sus comercios y heladerías, San Nicolo y el convento de los Benedictinos, sin olvidar el castillo Ursino y la multitud de palacios barrocos que proliferan en Catania. Pero sin duda la visita estrella será a Taormina. Lugar de descanso de algunos de los escritores más importantes del siglo XX como Truman Capote, Tenessee Williams, Thomas Mann o Cocteau entre otros, y de artistas como Greta Garbo, Cary Grant, Dalí, Orson Welles o Rita Hayworth, Taormina ha dejado de ser un antiguo lugar de reflexión para formar parte de uno de los ejes de exaltación turística de Sicilia. Su punto central es el Teatro Griego cuya importancia se evidencia en el posterior uso que continuaron los romanos. Aquí tendrá lugar otro de los momentos cumbre del viaje: el recital matinée que ofrecerá la soprano Eva Lind. Si al placer sonoro de sus arias se une el espectáculo visual del magnífico escenario, la experiencia será única. La cumbre del arte italiano Los ecos de la Traviata, Aida o Carmen seguirán a los viajeros al poner rumbo hacia su siguiente etapa en Civitavecchia, A sólo unas horas de navegación espera Livorno, el punto de escala desde el que hacer la visita a Florencia. Traspasado ya el ecuador del viaje, el regreso aún ofrece muchos atractivos. La escala en Cannes y el traslado a Mónaco aportará aún más glamour a este viaje. En la capital del Principado habrá tiempo para visitar su catedral, el palacio Grimaldi e incluso probar suerte en su emblemático Casino. Durante casi día y medio los cruceristas podrán disfrutar de la variedad y riqueza patrimonial de Barcelona. Las últimas horas del viaje llevan de nuevo a Palma de Mallorca, donde todo empezó diez días antes. Pero los pasajeros que regresan ya no son los mismos.