Diario de León

Los achaques propios de la edad

La medicina preventiva es el punto clave. Unos cuidados especiales nos ayudarán a retardar el envejecimiento de nuestras mascotas

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MÓNICA FARTO LÓPEZ veterinaria clínica veterinaria centro león
León

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Podemos afirmar que un animal a partir de los siete años inicia su etapa gerátrica, la recta final. En los perros de raza grande incluso uno o dos años antes y las pequeñas, más longevas, sobre los ocho o nueve años. Los gatos en general viven más años que los perros, prueba de ello la tenemos en el Libro Guiness de los Records en el que encontraremos un gato que llegó a alcanzar los 34 años. Comienzan a perder audición, en sus ojos aparecen cataratas, verrugas en la piel, el pelo de la cara y parte del cuerpo se vuelve canoso, se les caen los dientes, etc. Son signos observables a primera vista pero, ¿qué hay de lo que no vemos? El envejecimiento de sus órganos internos, que aparentemente funcionan bien, avanza lenta y progresivamente. Estos cambios en su estructura y funcionalidad son detectables antes de que se manifiesten los primeros síntomas. Una de las ventajas de la medicina preventiva es poder detectar todas aquellas alteraciones precozmente. La mayoría de las enfermedades degenerativas no tienen cura definitiva, sino que el tratamiento está encaminado a frenar su avance y mejorar la calidad de vida. Una de la patologías que más deterioran la salud de nuestras mascotas es la artrosis, tema que trataré más adelante. Pasan por distintos grados de dolor, alteraciones en la marcha, cojeras, debilidad del tercio posterior, incapacidad para subir y bajar escaleras, etc. El problema es que muchos perros o gatos no se quejan y cuando lo hacen ya es demasiado tarde. El cartílago articular sufre un desgaste constante que podemos evitar con un tratamiento, una buena alimentación y sobre todo antiinflamtorios y analgésicos para el dolor. La enfermedad periodontal también les afecta gravemente. Dejan de comer, pierden piezas dentarias, tienen mal aliento, y eso no es lo peor, la infección bucal es una vía de diseminación de gérmenes a otras partes del organismo, entre ellas el corazón y los pulmones. Un artículo aparte merece el aparato cardiorrespiratorio que sufre importantes modificaciones que van a comprometer seriamente la vida del animal. Alteraciones valvulares, dilatación o hipertrofia de las cámaras cardiacas, edema pulmonar, hipertensión, etc. Fatiga, tos, mucosas azuladas o congestivas, pequeñas llamadas de atención que el propietario debe saber interpretar como que algo va mal. El pelo pierde fuerza y brillo, tiende a caerse, muchas veces son alopecias relacionadas con trastornos endocrinos, pueden aparecen en la piel pequeños quistes grasos, verrugas e incluso tumores que no siempre son benignos. En los machos hay que vigilar muy de cerca la próstata que sufre con la edad una hiperplasia en principio benigna, pero este aumento puede ir acompañado de quistes, abscesos prostáticos o tumores. Las hembras manifiestan tumores de mama, quistes ováricos, endometriosis, etc. sobre todo en aquellas no castradas a una edad temprana. Eso sin hablar de los tumores que pueden afectar a cualquier órgano y que suelen aparecer en la vejez. Junto a esto múltiples signos o señales de alarma que no debemos dejar pasar. Los chequeos geriátricos permiten detectar a tiempo la gran mayoría de estas patologías. La temprana instauración de un tratamiento aportará mayor calidad de vida al animal . Un chequeo incluye una serie de pruebas entre las que están los análisis sanguíneos, radiografías y ecografías, y en un plazo de 24 o 48 horas tendremos los resultados con un diagnóstico, tratamiento y lo más importante, un pronóstico. El plan terapeútico tendrá como objetivo proporcionar una vejez feliz y sin sufrimiento a nuestros fieles compañeros. Se lo debemos.

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