Hándicap

Laura Ponte fue una de las encargadas de diseñar un objeto Brugal
|||| Cayetano Martínez de Irujo nunca ha sido (al menos de cara a la galería) lo que se dice la alegría de la huerta, pero en las últimas declaraciones realizadas ante una cámara el jinete se ha superado a sí mismo. Yo creo que Cayetano confunde la televisión con el Muro de las Lamentaciones. En la última entrevista, parecía Boabdil después de haber perdido Granada. Y eso que acababan de otorgarle un premio.
Total, que pone una la tele para ver un programa del corazón que le haga olvidarse de la crisis y de Madoff, y aparece el bueno del conde de Salvatierra con cara de «es triste de pedir...» Y suelta que haber nacido en la Casa de Alba es «un hándicap muy grande, a nivel humano y también a nivel práctico».
Para empezar, no creo que su venerable y anciana mamá, por mucho que se las dé de jovial, esté ya en condiciones de encajar semejante crochet directo al escudo de armas. Y para seguir... Digo que si nacer en una familia de grandes de España con tierras, palacios, fincas, influencias y dinero a espuertas es un «hándicap», ya me dirá Cayetano qué significa venir al mundo en el bloque de un barrio obrero con seis de familia y un padre en el paro. ¿Una suerte? (Sí, la del enano).
Ignoro si la duquesa de Alba le ha puesto muchas trabas a su hijo en su pertinaz carrera como jinete o si es que Cayetano arrastra algún trauma infantil que le lleva a estar resentido.
Pero, para su consuelo, le diría que, de haber nacido él no en la Casa de Alba, sino en la de cualquier hijo de vecino, y dada la generación a la que pertenece, es más que probable que, como la gran mayoría, su vínculo más cercano a la equitación habría sido, como mucho, conducir un Dos Caballos». Y, por supuesto, de segunda mano.