Trabajar de noche agrava el problema
|||| Trabajar de noche mata. Lo dice el doctor Eduard Estivill, coordinador de la Unidad del sueño del Hospital General de Cataluña y responsable de la clínica del sueño del Instituto Universitario Dexeus de Barcelona. Durante dos décadas ha tratado Estivill a casi 25.000 pacientes con trastornos del sueño. Ha analizado esta enorme base de datos y quiere darles herramientas para que mejoren su descaso a través del libro El camino del sueño (Now books). Lo ha escrito en colaboración con Yolanda Sáez de Tejada y ofrece un método sencillo para mejorar la calidad de sueño. Algo crucial si tenemos que cuenta que en una vida de 90 años pasaremos 30 dormidos y 60 despiertos.
Esta conclusión la respaldan los estudios que certifican cómo cada quince años de trabajo nocturno rebajan la esperanza de vida en cinco años, según la agencia Colpisa De ahí que el libro preste atención preferente a estos sufridos trabajadores nocturnos, los que desarrollan su jornada desde las seis de la tarde y el mediodía siguente. Policías, bomberos, periodistas, vigilantes, taxistas, controladores aéreos y un larguísimo etcétera obligados a dormir de día y que en un 73% de los casos presentan insomnio o sueño no reparador.
«No tenemos el cerebro preparado para dormir de día, de modo que se descansa mucho peor». Una falta de descaso que genera trastornos físicos -gastrointestinales y cardiovasculares- y mentales -ansiedad y depresión- en el 80% de los casos.
El índice de divorcios entre los trabajadores nocturno es un 38% más alto que entre los diurnos. Sufren también más tentativas de suicidio, tienen menos hijos y consumen muchos más ansiolíticos y somníferos.