El insomnio crónico se da más en mujeres
|||| El insomnio crónico, que supone la pérdida de sueño durante más de tres semanas, es una de las patologías que tiene mayor prevalencia en las mujeres a causa del ciclo menstrual, el embarazo, la maternidad y la menopausia. Esta pérdida puede estar causada también por el síndrome del ovario poliquístico (SOP), un trastorno que afecta a una de cada 15 mujeres en el mundo y que es consecuencia de un exceso de hormonas masculinas. Algunos de los problemas, que afectan a mujeres y jóvenes, han sido analizados en los talleres organizados por el laboratorio de sueño humano y cronobiología aplicada de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.
El psicólogo e investigador de este laboratorio Julio Fernández ha asegurado a Efe que «durante la menstruación hay tal variabilidad que se dan casos de hiposomnia o poco sueño y lo opuesto», apareciendo «el insomnio como indicador hormonal» los días previos, y «una tendencia a dormir mucho» en el transcurso del período.
También en la menopausia
A pesar de que la prevalencia de la apnea obstructiva del sueño (Saos) es más alta en hombres obesos de 25 hasta 50 años, esta patología también aparece en mujeres a partir de la menopausia. Este síndrome se caracteriza por la oclusión intermitente y repetitiva de la vía aérea superior durante el sueño, que origina una interrupción completa (apnea) o parcial (hipoapnea) del flujo aéreo y, por tanto, de la cantidad de oxígeno que llega a los pulmones.
Respecto al insomnio crónico, Jiménez ha declarado que «desde el punto de vista clínico, afecta más a aquellas personas perfeccionistas que buscan que las cosas estén siempre bajo control». Para solucionarlo, ha sugerido que «se debe ser consciente de que el sueño no es controlable y que si se quiere controlar, éste no llegará».
Aunque la conciliación de la vida laboral y familiar es uno de los aspectos que más repercute en el insomnio, «hay que manejar el estrés» como otro de sus causantes. Según Jiménez, una situación de insomnio crónico se mantiene, «si no hay cambios en los hábitos de sueño y en el entorno donde se duerme».
Por su parte, los adolescentes y jóvenes están expuestos a «una serie de riesgos derivados de la privación de sueño» y ocasionados por malos hábitos que resultan de «cambios biológicos y psicológicos» y de «conductas sociales desadaptativas».