Método
|||| Después de andar unos meses perdida con esto del divorcio y tal, Madonna parece haber visto de nuevo la luz. Y la ha visto al lado de Jesús Luz, un modelo brasileño veintiocho años más joven que ella (¡toma, normal! es que si la ve al lado de uno veintiocho años mayor es para mandarla al oculista). Lo que ocurre es que Madonna, además de la cábala, practica fielmente el método Benjamin Button, pero por delegación.
La filosofía es simple. Consiste -”ya que tú no puedes volver atrás en el tiempo-” en hacer decrecer en edad a tus novios, de manera que el siguiente sea siempre más joven que el anterior.
El sistema, en realidad, no tiene nada de original, pues hay hombres que lo vienen practicando desde los tiempos remotos. La novedad estriba en que esa fórmula ahora también interesa a las mujeres. Madonna empezó por un marido ligeramente más joven, casi de su misma edad: Sean Penn tiene dos años menos que ella.
De ahí pasó a Carlos León. Lo conoció en Central Park; supongo que haciendo jogging y después de haber visto en la tele un capítulo de Sexo en Nueva York. León era (además de un fiera, imagino) un tío joven y cachas que encima la sometió a dietas rejuvenecedoras que acabaron provocando lo irremediable: que su siguiente marido, Guy Ritchie, fuera diez años menor. Cuando se separó de él fue para irse con Alex Rodríguez (17 años menos). Y de ahí a Luz, casi tres décadas más joven...
A mí, que me gustan curtiditos, me encantaría que Madonna volviera con Penn (y Angelina Jolie con Billy Bob). Penn es atractivo y tiene talento. Lo malo es que le pierde el carácter. El otro día al ver a Madonna con el joven Luz le preguntó: «Querida, ¿has adoptado otro niño?». Hay que ver qué mala leche tiene este Milk.