Diario de León

«Hay muchos mundos en este mundo, y la mayoría silenciados»

Carlos Frá
León

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Olga Rodríguez es una periodista especializada en los conflictos de Oriente Próximo. Pero en su vocación profesional algo tendrá que ver su padre, un hombre que forma parte con letras mayúsculas de la historia de la radio leonesa, Gonzalo Rodríguez. Licenciada en Ciencias de la Información, esta leonesa ha desarrollado buena parte de su carrera profesional en la Ser y en Cuatro, trabajando en diferentes países de Oriente Próximo. Ahora, en su tercer libro ha apostado por una obra comprometida en la que cede la voz precisamente a quienes no se suele escuchar. En El hombre mojado no teme la lluvia (Debate) permite acercarse a los verdaderos protagonistas de una de las zonas más conflictivas del Planeta. Son las voces de personas torturadas en Irak, de la familia de una víctima de un atentado suicida en Jerusalén, de un sindicalista pluriempleado de Egipto, de un refugiado afgano o de un palestino que vivió el encierro en la iglesia de la Natividad de Belén.

-”Su nueva obra apuesta por dar voz a los que no suelen tenerla...

-”Sí. Esa debe ser al fin y al cabo una de las tareas fundamentales del periodismo. Los ricos y los poderosos occidentales ya gozan de un altavoz diario al servicio de sus intereses; y mientras, millones de personas en el mundo son ignoradas, no tienen modo de denunciar los abusos o la opresión que sufren. El desequilibrio es enorme. Es necesario buscar esas otras voces, huir de la uniformidad de los mensajes. Hay muchos mundos dentro de este mundo, y la mayoría no los conocemos, están silenciados, porque son la constatación de que nada es como debería.

-”¿Qué se encontrará el lector en esta obra?

-”Se encontrará con historias de personas que he ido conociendo a lo largo de estos años, en mis estancias en Irak, Territorios Ocupados palestinos, Israel, Líbano, Siria, Egipto y Afganistán. Por ejemplo, relato la vida de Yamila, una iraquí torturada en Abu Ghraib, de Ibrahim, un palestino que vio morir a dos primos suyos en ejecuciones extrajudiciales israelíes, de los Elhanan, una familia judía de Jerusalén que perdió a su hija en un atentado suicida o de Massusa, la primera mujer afgana candidata a unas elecciones presidenciales. Son historias alejadas de tópicos equivocados que existen sobre los árabes, los musulmanes o los judíos y que tanto mal hacen. Como decía Kapuscinski, a través de las pequeñas historias es como se comprende la Historia. Hay un verso de Lorca, que dice algo así como que «debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre». Pues bien, más allá de los grandes titulares o de las estadísticas y las cifras hay nombres y apellidos, rostros, voces, vidas.

-”¿El futuro en la región sería mejor si alguien escuchase al otro como ha hecho usted en su trabajo?

-”El futuro de la región iría mejor si se diera menos importancia al poder, a la tierra y a los beneficios económicos. Pero desgraciadamente esto no es así. Uno de los problemas fundamentales de Oriente Medio es que es una región de gran importancia geoestratégica y con petróleo. Eso facilita la existencia de gobiernos corruptos y la intromisión de potencias extranjeras que aúpan y derrocan gobiernos y explotan materias primas sin importarles la opresión de las poblaciones. Esto se ve bien en Irak, destrozado y dividido tras la invasión, es un país ocupado, se ha quedado sin tejido social y casi cinco millones de habitantes han tenido que huir de sus casas, son ahora refugiados, ha sido uno de los mayores éxodos de los últimos tiempos.

-”Después de tanta sangre derramada y de tanto odio sembrado, ¿existe una opción para una paz real y duradera en esta zona tan conflictiva del Planeta?

-”Sí. La opción para una paz real es la justicia. Solo la justicia puede ayudar a las víctimas a reconciliarse con la vida, a volver a creer en las sociedades, en los demás. Pero mientras haya gente a la que se le arrebata todo, su casa, su tierra, su familia, sus seres queridos, e incluso su propia vida y no pase nada, mientras eso siga ocurriendo con total impunidad, no habrá una paz real.

-”Este es su tercer libro tras «Aquí Bagdad, crónica de una guerra» y su participación en «José Couso, la mirada incómoda», ¿es éste su trabajo más «personal»?

-”Es mi trabajo más comprometido, pero no es el más personal. Este libro es de sus protagonistas, con los que he compartido momentos de su vida y que han querido narrarme su historia sin secretos, con todo detalle. Son hombres y mujeres «mojados que no temen la lluvia». Esta frase es un refrán árabe que me dijo un colaborador de la resistencia armada iraquí cuando le pregunté si prefería que ocultara su identidad en el libro. Se quedó pensativo unos segundos y luego me dijo eso: «El hombre mojado no teme la lluvia. Pon mi nombre e incluso mi foto, porque yo ya no tengo nada que perder». De ahí el título del libro. Cuando uno ya no tiene nada que perder es capaz de todo.

-”En el periodismo del siglo XXI cada vez hay menos espacio para las voces de los otros, de los que no tienen un aparato propagandístico detrás...

-”Desgraciadamente sí. Además con la globalización y con los avances tecnológicos se produce un fenómeno un tanto orwelliano: vemos todo a través de uno, dos o tres grandes ojos, no más. Esos ojos son las grandes agencias de noticias internacionales, que son capaces de suministrar información a todos los medios de comunicación del mundo. Éstos, como ya tienen a las agencias, prescinden de sus propios ojos, es decir, optan por no enviar a periodistas a los lugares de las noticias, porque eso cuesta dinero. De este modo se produce una peligrosa uniformidad informativa.

-”¿La presencia de Obama en la Casa Blanca podría abrir nuevas esperanzas en Oriente Medio?¿Cuál debe ser el papel de la Unión Europea?

-”Ojalá sea así. En su reciente gira por la región envió un mensaje de reconciliación muy importante. Pero mientras haya una población como la palestina discriminada y oprimida, no habrá paz. Gaza es una enorme cárcel a cielo abierto, cada vez que viajo allí y veo cómo toda la franja está rodeada por el Ejército israelí, que nadie puede entrar ni salir, que los enfermos mueren porque no entran medicinas suficientes, se me ponen los pelos de punta. Obama tiene poder para intentar poner fin a esa situación. Veremos si quiere hacerlo. Tendría que revisar además los mecanismos de actuación de su propio Ejército, que sigue matando a inocentes en Afganistán, en Irak, o en Pakistán. En cuanto a la Unión Europea, debería elevar más su voz y erigirse como defensora de la Justicia Universal.

-”¿La veremos pronto en León con su nuevo trabajo?

-”No hay nada que me apetezca más que presentar mi libro en la ciudad donde nací y crecí.

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