Cando explora la biodinámica
Abre en Corullón la granja-escuela referencia para la práctica en el noroeste de agricultura sostenible

Ricardo Pérez Palacios, en la granja de Cando, con uno de los animales con los que vive y convive.
No vengo, estoy». Con esa frase cincelada sobre el mármol de la vida ratificaba su más íntimo compromiso con el Bierzo un entonces -”y todavía ahora-” joven Ricardo Pérez Palacios. Riojano de muy firmes convicciones, cayó en el Bierzo a principios de la década. Lo hizo avalado por el resplandor de la fulgurante estrella de su tío, Álvaro Palacios, ya en aquel momento -”y más ahora-” una figura de la enología mundial. Contestaba Ricardo con esa frase lapidaria a quienes lo -”los-” acusaban de venir al Bierzo para aprovechar que los focos del universo vitivinícola mundial iban a iluminar la comarca a la que los descendientes de Palacios Remondo habrían de extender su actividad, al tiempo que desde Alfaro también se ponía una pica en el Priorato. Allí y aquí, los Palacios señalaron el camino a seguir por la moderna enología y, desde luego, abrieron unos horizontes inimaginables para el mencía berciano. Nunca nadie, ni en los mejores sueños, lo había llevado tan alto. Pero su compromiso con la tierra, el compromiso de Ricardo y sus muy confesadas convicciones, no era sólo con el espacio que se habita -”digamos transitoriamente-”, sino con el que se pisa, con el que se (con)vive y... con el que se ha de dejar como legado. Pero esas convicciones que se intuyen en un enunciado simple están perfectamente definidas en el decálogo de la agricultura biodinámica que, más que una actitud, es un modelo de vida y de relación con el entorno. Ese marco vital está delimitado por los confines de Villafranca del Bierzo, donde Descendientes de J. Palacios desarrolla su actividad vitivinícola, y muy concretamente ceñido al inmenso y limitado universo de Corullón. Corullón no es un pueblo, es un pálpito. Y en ese corazón y de las convicciones surge el proyecto de la granja-escuela Cando, que toma el nombre del entorno físico en el que se ubica, al pie del famoso torreón que es referencia visual inequívoca. Cinco años lleva empeñado Ricardo Pérez Palacios en este proyecto, de «interrelación equilibrada» con el paisaje del entorno que define como «un espacio multidisciplinar para revalorizar el oficio de agricultor desde el punto de vista más polivalente y que estará abierto también a ámbitos como la gastronomía, nutrición, pedagogía, diferentes terapias, deporte, etcétera».
A partir de ese planteamiento y desde la base de unas instalaciones magníficas ubicadas en la ladera que mira hacia el mediodía en un horizonte incomparable, la granja-escuela adelanta ya la programación de actividades para el próximo año, que tendrá en enero un curso sobre cristalizaciones sensibles, en marzo otro sobre tracción animal y prevé para mayo una introducción a la biodinámica, su materia de mayor interés; en junio se celebrará un encuentro vitícola, en agosto un cursillo de elaboración de vino en casa y en noviembre la impartición de unas nociones básicas para el reconocimiento del suelo. Pero antes, mucho antes, entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre próximos, se celebrará la inauguración de la granja-escuela con un curso intensivo sobre la aplicación del método biodinámico en la agricultura bajo el título de Entender y elaborar los preparados biodinámicos , que tendrá como estrella a Pierre Masson, un francés que lleva veintidós años practicando la agricultura biodinámica en una granja de policultivo y ganadería en Borgoña. Asesor, formador y colaborador de entidades y empresas agrícolas desde hace treinta y cinco años, Masson lidera junto a su hijo el servicio de preparados del movimiento francés de agricultura biodinámica y es autor de la Guía práctica de biodinámica para agricultores , que pronto se publicará también en castellano.
La actividad para ese fin de semana se abre el viernes con una sesión sobre la problemática de la agricultura ecológica frente a la industrial y sobre la comprensión de la individualidad agrícola y el terroir ; el sábado la teórica se centrará sobre el compost, los preparados y las influencias de los ritmos cósmicos sobre la agricultura, la viticultura y la bodega, y el domingo sobre los métodos para mejorar la actividad, las cristalizaciones sensibles, los calendarios, etcétera. Y, por supuesto, visitas a los terrenos.