¿Qué son los sacos anales?
Perros y gatos tienen estas estructuras a ambos lados del ano, que a veces originan patologías

El problema de los sacos anales se confunde a veces con un episodio de estreñimiento.
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Todos hemos visto alguna vez a nuestro perro frotarse el trasero contra el suelo o caminar sentado arrastrándose con las extremidades anteriores. Cuando observamos este característico síntoma probablemente estemos frente a uno de los procesos más frecuentes que afectan a nuestras mascotas, la impactación, infección de sacos anales o saculitis. Se trata de tres fases pertenecientes a la patogenia de la misma enfermedad. Afectan principalmente a los perros y causan un intenso prurito y dolor al animal. Se lamen constantemente e incluso a veces les impide defecar con normalidad, confundiéndose con un episodio de estreñimiento.
Los animales suelen estar apáticos, sin apetito e incluso con fiebre. Pueden aparecer lesiones secundarias al rascado, como las dermatitis piotraumáticas.
En condiciones normales el contenido de estos sacos es expulsado al exterior con las heces, cuando el animal se pone nervioso o en situaciones de miedo y estrés. Se trata de un líquido maloliente, espeso y oscuro muy desagradable para los humanos.
La causa de esta patología no es muy clara. Está asociado a procesos que ocasionan obesidad, estreñimiento o por un aumento de la secreción debida a problemas infecciosos o alérgicos.
Bilateral o un saco
Para su diagnóstico es necesaria la palpación de los sacos a través de un tacto rectal donde se observa la inflamación y tumefación de la zona además de un intenso dolor. Puede ser bilateral o sólo afectar a un saco en cuyo caso es muy probable que dé lugar a un absceso si no se trata a tiempo. Si únicamente hay impactación pero sin saculistis no existe dolor y será siempre bilateral, y simplemente vaciando su contenido aliviamos el posible picor del animal.
También podemos relacionar el rascado de la zona perianal con un parasitismo intestinal, ya que suele haber prurito. Es necesario cerciorarse de que el animal lleva a cabo sus desparasitaciones trimestrales de forma correcta combinando diferentes desparasitadores.
El tratamiento se basa en el vaciado de estos sacos y en ocasiones se requiere la administración de antibióticos y de antiinflamtorios así como pomadas a nivel local. Para aquellos casos más rebeldes o animales que sufren con relativa frecuencia esta patología, la recomendación es la saculectomía, es decir, la extirpación de ambas estructuras para acabar con el problema definitivamente.
Para disminuir la incidencia de problemas en las glándulas anales, no debemos dar alimentos que produzcan estreñimiento -”huesos enteros o triturados, etc-¦-”, debemos mantener una buena higiene de la zona y acudir a nuestro veterinario si observamos anormalidades en la zona, olor fuerte, que se laman con frecuencia, dolor al defecar, defecación con alguna gota de sangre o la típica imagen en que el perro o el gato arrastran el ano por el suelo.
En ocasiones podemos encontrar tumores, benignos o malignos, en las glándulas anales, que hagan necesaria su extirpación; en estos casos se suele realizar simultáneamente la castración del animal, ya que existe una cierta influencia hormona.