Diario de León

Los peligros de la obesidad en gatos

El exceso de peso puede generar la lipidosis hepática, una acumulación de triglicéridos

Publicado por
MÓNICA FARTO LÓPEZ
León

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La obesidad es el problema nutricional más importante del gato, con una presentación que varía entre el 20% y 30% de los felinos domésticos, y con firme tendencia a incrementarse. El confinamiento, la inactividad y la vida sedentaria es un factor predisponente junto a un mal manejo por parte del dueño. La mayoría afirman «pero si sólo come una vez al día» o, «el pobre se pasa el día maullando para pedir comida». Está demostrado que el 80% de las veces que un gato maulla a la vez que persigue a su dueño no es porque tiene hambre. Siempre se asocia a su carácter pedigüeño y se le da más de lo que debe comer al día. En síntesis el gato obeso, come poco en relación con su tamaño, pero eso le alcanza para mantenerse obeso.

En la siguiente lista se enumeran una serie de enfermedades, alteraciones secundarias de la obesidad, que en mayor o menor medida se asocian a esta enfermedad: Diabetes mellitus, enfermedades del hígado (Lipidosis hepática), predisposición para el Síndrome Urológico Felino (FUS), alteraciones cardio-circulatorias (mayor esfuerzo cardíaco, hipertensión) y articulares, mayor susceptibilidad a infecciones, alteraciones dermatológicas (seborrea, hiperestesia, dificultad para cicatrizar etc.), dificultad respiratoria e intolerancia al ejercicio, predisposición al golpe de calor, trastornos reproductivos, mayor riesgo anestésico-quirúrgico o constipación (a veces asociada a megacolon).

La Lipidosis hepática es un acúmulo anormal de grasa en forma de triglicéridos en el hígado que desencadena fallos en la función normal del órgano. Puede ser primaria, derivada de un problema en el hígado o secundaria, no relacionada con ninguna patología hepática. La mayoría de los casos se dan en gatos obesos que sufren periodos de inanición o tienen una reducción severa del apetito debido a cualquier otra patología. También puede deberse a una inflamación intestinal crónica que provoque mal absorción de nutrientes o una pancreatitis crónica. Todos estos procesos provocarían un aumento de la movilización de ácidos grasos hacia el hígado.

La Lipidosis primaria se debe a alteraciones en el metabolismo lipídico que dan lugar a desordenes orgánicos, generalmente se asocia a una insuficiencia hepática aguda. Anorexia, apatía, ictericia (las mucosas se vuelven amarillentas), vómitos etc, son los signos más frecuentes que podemos encontrar. Si la patología es primaria puede revertirse con un tratamiento adecuado. Proporcionar un soporte nutricional agresivo es lo fundamental. Una dieta rica en proteínas de alto valor energético es el mejor método para movilizar los ácidos grasos de los hepatocitos. Antes hay que valorar que no exista se produzca una insuficiencia hepática que agrave el proceso. Si el gato no recupera el apetito hay que recurrir a una alimentación a través de sondas que depositen el alimento directamente en el estómago.

Es necesario tomar medidas agresivas pero de no ser así el animal no tendría oportunidad de sobrevivir. Un 60% de los casos diagnosticados superan la enfermedad con un buen pronóstico y sin posibilidades de recaer. En el caso de la Lipidosis secundaria el pronóstico es más garve, se requiere una actuación rápida por parte del veterinario para evitar un desenlace fatal.

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