CANTO RODADO
amapolas
la idea de que el gobierno de las empresas se ha antepuesto a la democracia planea desde que nos atraparon en la crisis
Cuentan que las amapolas ya no crecen entre los trigales, ni siembran de rojo sus espigas verdes. Y veo, mientras el tren corre veloz, las cunetas salpicadas de suave terciopelo rojo, entre las hierbas que aún crecen libres de fitosanitarios. La memoria de la vida (y tal vez de las muertes olvidadas en este año de aniversarios sangrientos) se reproduce en las orillas de los caminos.
La amapola está catalogada como mala hierba. Y de hoja ancha. Así que la industria química ha encontrado remedio para acabar con las novias del campo, como las llamó Juan Ramón Jiménez.
Donde hay transgénicos tampoco crecen amapolas. Y España, al parecer, es el paraíso de los cultivos genéticamente modificados. En León sólo hay que darse un paseo por el Páramo y mirar las etiquetas que los agricultores tienen que colocar en los maizales.
Estos días han crecido los frentes contra el TTPI como amapolas en los campos en los que de pronto herbicidas y semillas transgénicas han dejado de hacer efecto. Traducido a nuestra lengua el TTPI es la Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI).
Libre te quiero
E s un tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Europa que afecta a sectores tan dispares como las tecnologías de la información y la banca, los plaguicidas y productos farmacéuticos, textiles y vehículos. O sea, a todo.
Las rondas de negociaciones están en la recta final. Ante el TTPI hay apocalípticos e integrados. Greenpeace ha lanzado una campaña colgando un gran cartel en las torres KIO de Madrid. Y pide a la ciudadanía que no mire hacia otro lado en este debate porque nos va la salud, el medio ambiente y la democracia pues el acuerdo permitiría a las grandes corporaciones intervenir en la toma de decisiones que ahora está en manos de gobiernos.
Enarbolan la bandera del mercado libre como se cantaba al amor libre en los años 60. Libre te quiero, pero mío. Es el murmullo que se oye bajo las grandilocuentes voces.
El gobierno en la sombra
L a idea de que el gobierno de las empresas se ha antepuesto a las democracias en Occidente no es nueva. Ha surcado el horizonte desde que la palabra crisis se apoderó de nuestras vidas sin que aún nos haya soltado. ¿Qué hay detrás de la Troika sino el gran negocio de la banca privada a costa de la deuda pública? ¿Qué hay detrás de la guerra de Siria sino el maléfico y sustanciaso comercio de armamento?
¿Qué hay detrás de las reformas laborales, que ahora también acechan en Francia, sino los beneficios de las grandes multinacionales que primero deslocalizaron las producciones a China y ahora desregularizan el mercado laboral en Occidente?
Nos movemos entre gobiernos en la sombra y gobiernos en funciones que no dejan crecer las amapolas. Que estrangulan la libertad con la misma facilidad que los herbicidas dejan los campos de un monótono verde, si acaso salpicado por las grandes manchas amarillas de los cultivos de colza para biodiésel. Que dan aliento a los machistas, como el Ayuntamiento de León, permitiendo un congreso que alimentan la leyenda del SAP para quitar la custodia a las amapolas.
En las cunetas
L as amapolas quedarán para cantarlas. Un recuerdo de infancia de cuando jugábamos a adivinar el color de sus capullos y decíamos: me caso, no me caso... Florecerán en las cunetas recordándonos que en este país hubo una guerra y que miles de personas siguen enterradas en montes y caminos. Tiradas en la cuneta de la memoria.