Diario de León

CANTO RODADO

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Sobra gente que se corona de gloria: una ministra de empleo que colecciona parados, un ministro de justicia que indulta a delincuentes

Ana Gaitero
León

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En España al rey no se le corona. Hay demasiada gente que se corona de gloria en el país de las colas del paro, los indultos a discreción y el defrauda que algo te quedas. Para ver la cola del paro hay que pasar a las nueve en punto por la calle Ramón y Cajal. A los diez minutos la fila de gente desaparece como por encanto. La inmensa cola del paro es invisible en esa gran base de datos que funciona a modo de Gran Hermano del Paro. Hay que imaginarse una persona detrás de otra hasta 45.000. O seis millones.

Las oficinas de desempleo son como una rueda por la que cada día pasan decenas de seres reducidos a un número y a unos plazos, a una ficha y unas obligaciones. Un parado, una parada, están al pairo de la administración, sin libre albedrío ni presunción de inocencia.

Bajo sospecha

Quien entra en esa rueda tiene que someterse a todo tipo de bajezas y abusos legales por parte de la administración. Al funcionariado le convierten en una especie de perros policía para cazar al parado en un renuncio, ya sea capital o venial. Un parado, una parada, tiene que estar al servicio de la administración. Y no de una, sino de dos. Ecyl y Sepe.

La Agencia Tributaria también se ha coronado. Ha echado mano de los colegios y del alumnado leonés para que, con buenas palabras y mejores razonamientos, escribieran cuatro cosas a los defraudadores a quienes convierten en seres anónimos y aparentemente cercanos. Salieron mensajes muy tiernos, respetuosos con el defraudador. Hubo quien escribió que no les conocía porque, en su casa, seguro, se pagan los impuestos. Como en la casa de la mayoría de los españoles. Pero, ¿contaron a las criaturas inocentes que los grandes defraudadores tienen sus fortunas en paraísos fiscales, cobran sobresueldos en dinero negro o se les indulta?

A quien no le alcanzan las coronas del Reino en la cabeza, y son unas cuantas, es al ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón y a todo el Gobierno que respaldó el indulto al agente de la Guardia Civil Manuel Arbesú, que no sólo no impidió sino que grabó la agresión sexual a una mujer en un tren fue indultado hace unos días, no sabemos si por ser guardia, si por ser hijo de un concejal del PP o porque, en realidad, al Gobierno las víctimas de violencia machista y abusos sexuales les importan un pito.

Sin derechos

Mientras tanto, una leonesa, Carmen Bajo Crémer, activista del 15-M en Granada entrará en prisión por participar en un piquete de huelga, al igual que un joven estudiante de Medicina, que ni siquiera podrá hacer el MIR en España por los mismos antecedentes penales. Y a una familia, el padre y la madre de Rubén, les acusan de abandono de familia por exigir la educación inclusiva de su hijo con síndrome de Down.

Cuentan, en esta semana de cuentos sin Cuéntame, que Felipe VI es el rey más preparado de la historia de España, seguro que tanto como la generación perdida en la cola del desempleo y la diáspora del exilio. Y se fía a sus buenas artes la regeneración del país porque está ‘limpio’, al contrario que la mayoría de su familia que ya no es real, sino invisible como la cola del paro.

Dos reyes

Otro coronado es el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, baja impuestos a mileuristas y multimillonarios. Los del medio se ocuparán de todo y, si hace falta, ya caerán en el mileurismo o en el paro. En lugar de repartir el trabajo para generar empleo, reparten el salario. El supermercado de Cáritas va a tener mucho éxito. Con tanto cambio, en la partida república-monarquía nos han colado dos reyes por uno. Y dos reinas. ¿No quieres caldo...? pues toma ruedas de molino. ¿Comulgaremos?

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