CANTO RODADO
fantasmas
basura es lo que nos sobra en la diputación, dice orejas a gutiérrez, mientras le pasa el tratamiento de residuos con un apretón de manos

Ovejas que se rebelan. Máquinas que vuelan. Chimeneas derribadas. León es una película en blanco y negro. Una cinta de cine mudo. Una provincia fantasma en la que los políticos se pasan la basura dándose la mano. De Emilio a Emilio y tiro porque me toca. Gutiérrez, perro viejo en el reciclaje de la política, ya se frota las manos mirando a los Guzmanes desde San Marcelo.
El otro Emilio, Orejas, el candidato limpio del PP, no quiere que los residuos del CTR manchen las alfombras del Palacio. Basura es lo que nos sobra, pensará el nuevo presidente. Que se ocupe el vecino de enfrente, que encima no nos paga lo que debe. Ya es costumbre que en la Diputación se oiga esa cantinela de las competencias impropias... No mío, no mío... Pía un presidente detrás de otro.
Ahora dicen que lo legal es que León capital se coma la basura o haga de su capa un sayo con el CTR de San Justo de la Vega. El colmo. La Diputación es la responsable del servicio básico y esencial en 209 municipios, con más de 300.000 habitantes, y se lava las manos. Ahora le va a tocar a Julio Cayón ponerse de controlador a la entrada del CTR para decidir qué camión entra primero, si el de Ponferrada o el de la mancomunidad de Riaño.
Nieve con chorizos
E n cambio, acoge en su seno el Patronato de Turismo, con el que, dicho sea de paso, no tenía ninguna obligación, a no ser que se considere como tal colocar a los hijos o hijas de compañeros y compañeras de partido. Con la que está cayendo hay necesidad en todas partes. Y si tienes padrino, te bautizas. Y, si no, al purgatorio del paro.
Allí estarían unos pocos más si con el Patronato de Turismo hubieran hecho lo que con Gersul. Turismo no es un servicio esencial en para Ley de Sostenibilidad y Racionalización de las Administraciones Públicas. Pero el tratamiento de los residuos, sí. No se puede disolver. Hay que pasarlo a otras manos. En la Diputación mola la nieve y la gastronomía. Que se lo pregunten a Marcos Martínez. Venga a hacer viajes a San Isidro y hacerse fotos con los chorizos. Y acabó en la trena.
Otra de las competencias que más les gusta a los presidentes es retratarse en todos los rincones de la provincia con lo que sea. Y si hay que salir fuera de León, pues se sale. A Nueva York o a Castellón. A ver aeropuertos vacíos para consolarse de la pifia que hacen con el de León.
Pavos
A hora la cosa está tan mal que se conforman con ir a Valladolid. Mientras la provincia se hunde, el enjambre de cargos públicos —los electos y los de a dedo— pone tierra por medio y revolotea por Valladolid con la riqueza y la belleza interior de León. Van como pavos reales, pero a este paso acabarán como el pavo del día de acción de gracias.
Por no hablar de los bomberos. En la Diputación no los quieren ver ni en pintura. Los fuegos que los apague Eduardo Fernández, que para eso le han elegido presidente del PP por consenso. O Silván, que es el consejero del ramo, y de León. A Gutiérrez que no le llamen porque para fuegos ya tuvo que apagar el de la casa consistorial nada más aterrizar en el cargo.
Total que la gente ya no quiere saber nada de esta clase política que se escaquea. La gente se reúne en la plaza aunque llueva y caiga la noche. El clima acompaña. Casi no hace frío fuera. La gente está harta de políticos viajeros que encima se dedican a abroncar al personal, como Mariano Rajoy en su gira turística por Cataluña. La gente está harta de fantasmadas políticas. Y de fantasmas que viven a cuenta suya. Quiere reciclarlos en un CTR de políticos. Sin puertas giratorias. Se han dado un tiro en el pie.