CANTO RODADO
monigotes
después de un lustro con el monigote colgado en las espaldas nos merecemos un cambio. quien quiera que se suba al avión de rajoy... y despegue

La mayoría de los leoneses no compraron lotería ni en Boñar ni en la residencia de personas mayores de Armunia. Yo tampoco. Y eso que el 7 era el número favorito de mi padre. Y que mi madre fue residente temporal del centro público el año pasado. Compartí la alegría de que la suerte llamara a las puertas de gente y territorios olvidados, aunque seguramente la más beneficiada por el sorteo de Navidad (y por todas las loterías) sea la Hacienda Pública. Todo salió como el anuncio, rodado en los barrios madrileños de Villaverde y Fuencarral.
El sorteo de Navidad es el espejo que atravesamos para entrar en las entrañables fiestas en las que el rey se nos mete en casa, a través de la tele, como si fuera un pobre invitado a nuestra mesa para comentarnos lo mal que anda el paro y lo escandolosa que resulta tanta corrupción. Sólo le faltó decir aquello de no os preocupéis que en todas las casas se cuecen habas... y en la suya a calderadas.
Menuda broma
Y no por lo del paro. En su casa, gracias a la Constitución, todo el mundo tiene trabajo y está remunerado dignamente. Incluso por encima de nuestras posibilidades. Para el resto de la ciudadanía la Carta Magna es relativa. Una inocentada para muchas personas. Que hoy es el día. Menuda broma. Aquí los bancos te dejan sin casa y encima te endosan una deuda de padre y muy señor mío para el resto de tus días y el Estado mira para otro lado.
Lo más llamativo fue el sofá. Un sofá rojo y vacío. Y el picaporte pegado a la oreja del monarca, cuando no resultaba iluminado por los destellos de las lucecitas del exterior. Mucha gente dice que durmió una siesta en el escaño de salón. Otros se imaginaron contando sus sueños al rey como si estuvieran en el diván de un psicoanalista. El rey es como todo el mundo. Ni más ni menos.
La campechanía se pasea por la Navidad. El rey se te mete en casa y Herrera se pasea por León. De incógnito y el día que Rajoy reparte la pedrea con pensionistas y perceptores del salario mínimo. A tres euros por barba. Menos da una piedra. Herrera se dejó ver por León el día que el Gobierno de Madrid soltó la panoja —diez millones de euros— para el Palacio de Congresos y Exposiciones.
Total, que al que al que le ha tocado el Gordo es a Dominique Perrault. El arquitecto francés verá terminada su obra mientras León se pregunta qué hacer con otro espacio vacío. Pues poner un café que es lo que hace todo el mundo. Y si no dénse un paseo por la calle Ancha.
El despegue
L a crisis es una inocentada que dura ya más de un lustro. Después de llevar colgado el pesado monigote en las espaldas durante tanto tiempo nos meremos un cambio. El despegue del 2015 que pilota Mariano Rajoy se anunciacual vuelos baratos desde todos los aeropuertos pero su único destino son unas urnas con unas papeletas marcadas. Rajoy quiere repetir y quedarse y tiene a su servicio a todo el aparato del Estado para conseguirlo.
Los malos tiempos han curtido a mucha gente. Y no precisamente en el sofá del rey. En la calle. Ahora que termina el año me pregunto qué hubiera sido de este país sin las plataformas de afectados por la hipoteca, sin el ejército de voluntarios y voluntarias que tratan de suplir lo que el Estado ha abandonado, sin las plataformas en defensa de la Sanidad Pública y de la Escuela Pública... Qué sería de este país sin la gente que se reiventa y teje una nueva economía basada en la cooperación, en la acción y unos valores de sostenibilidad. Es el espíritu de mucha gente y de Coper@ctivas. Una red que nace en León. Y dará que hablar.