María Rodríguez, jefa de cirugía pediátrica del Hospital de León: «Hemos operado a 5.000 niños desde que abrió cirugía pediátrica»
La implantación del servicio de Cirugía Pediátrica en el Hospital de León se inició en noviembre de 2015 con los doctores Ardela y Pradillos. Tras la jubilación de Erik Ardela al frente de la jefatura de servicio hace dos años, la leonesa María Rodríguez tomó las riendas de un servicio que ya ha operado a 5.000 niños.
—¿Qué ha supuesto la puesta en marcha del servicio de Cirugía Pediátrica para la asistencia sanitaria en León?
—Un cambio drástico en la atención a los niños de la provincia. Somos hospital de referencia para toda la patología quirúrgica pediátrica en las dos áreas sanitarias de León y El Bierzo. Esto implica que todos los menores de 14 años, que previamente se derivaban a otros hospitales (fundamentalmente al de Burgos) puedan ser atendidos en nuestro hospital. El ahorro que supone esto es tremendo, tanto de gasto sanitario para el Hospital como para las familias, que tienen que asumir el transporte a otro hospital para la consulta, la intervención y posteriormente las consultas de revisión. Además, procedimientos que aquí se realizan de manera ambulatoria, con alta en el mismo día de la intervención, solamente por la distancia allí precisaban quedar ingresados; con lo que supone esto para la conciliación familiar. Por otra parte, si hablamos de pacientes muy malitos, el que exista cirugía pediátrica en el Hospital supone una oportunidad para ellos. Este es el caso por ejemplo de prematuros con enterocolitis necrotizante. Se trata de infecciones intraabdominales muy severas con una evolución muy rápida que precisan un seguimiento clínico muy estrecho y que pueden necesitar tratamiento quirúrgico en su evolución. Son pacientes muy pequeños y muy débiles, que muchas veces pesan menos de 1 kg y que se encuentran en estado crítico. Estas cirugías suelen ser realizadas en el mismo box de la UCI neonatal, ya que los bebés no toleran el desplazamiento al quirófano que se encuentra en el piso inferior. Un traslado a otro hospital suponía muchas veces su fallecimiento o la necesidad de cirugías mucho más agresivas con resecciones intestinales amplias. Actualmente estos niños son intervenidos en este Hospital, con muy buena tasa de supervivencia gracias también por supuesto a los cuidados que reciben por parte de los pediatras en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.
—¿Cuántos menores operan al año?
—Desde la creación del servicio en el Caule han sido intervenidos unos 5.000 niños en total. Practicamos aproximadamente entre 550 y 600 cirugías al año, incluyendo la cirugía programada y la urgente; a excepción del 2020, donde esta cifra se vio disminuida debido a la pandemia. La cirugía pediátrica es una especialidad muy amplia, que abarca desde el recién nacido a los 14 años, esto hace que operemos desde prematuros chiquitines de menos de 1 kg a chicarrones de más 90 kg. Realizamos cirugías muy variadas, que en el paciente adulto son abordadas por diferentes especialidades: cirugía general y digestiva, cirugía torácica, urología, cirugía plástica o ginecología. El grueso de nuestra patología son procedimientos de cirugía mayor ambulatoria, lo más frecuente pared abdominal y canal inguinal (hernias, criptorquidia, hidroceles) así como fimosis, frenillos o cirugías plásticas (lesiones cutáneas, orejas procidentes, anomalías vasculares…). No obstante, esto se combina con la presencia regular de casos de mayor complejidad, tanto urológicos (estenosis pielo-ureterales, reflujos vésico-ureterales, reimplantes o nefrectomías) como del aparato digestivo (colecistectomías, quistes de duplicación, divertículos de Meckel…), pared torácica (pectus excavatum) o región cervical (quistes tiroglosos, restos branquiales etc). Un área relevante de nuestra actividad asistencial, que es también la más específica, es la cirugía neonatal. Esto incluye una gran variedad de malformaciones congénitas a diferentes niveles: hernias diafragmáticas, gastrosquisis, onfaloceles, atresias intestinales (esofágicas, intestino delgado o de ano). Todas ellas se caracterizan por su alta demanda técnica y por la necesidad de un manejo integral y multidisciplinar desde el primer minuto. La presencia de un equipo de Anestesia Pediátrica especializada en el Hospital, así como una avanzada UCI neonatal, hace que podamos realizar este tipo de cirugía con las mismas garantías que cualquier hospital nacional. Desde la creación del servicio hemos intervenido a más de 100 niños por debajo del mes de vida.
—Uno de los proyectos que puso en marcha el anterior jefe del servicio, Erik Ardela, fue el telediagnóstico. ¿Sigue funcionando y cuántos diagnósticos se han hecho?
—El telediagnóstico fue un proyecto impulsado por el Dr. Ardela justo antes de la pandemia. Se trataba de una línea estratégica de colaboración entre la Gerencia de Asistencia Sanitaria del Bierzo y el Complejo Asistencial Universitario de León, mediante el cual los cirujanos pediátricos del Caule podríamos atender consultas de pacientes que acudan al Hospital El Bierzo, sin necesidad de que estos deban trasladarse a León. Con la pandemia este proyecto no llegó a ponerse finalmente en marcha. De cualquier modo, sí realizamos muchas consultas telefónicas, sobre todo en estos pacientes del Bierzo, para revisión de resultados de pruebas diagnósticas o para ver la evolución, siempre y cuando la exploración física no sea algo indispensable.
—¿Qué técnicas se han incorporado al servicio desde su puesta en marcha?
—Las técnicas quirúrgicas en cualquier especialidad están evolucionando hacia procedimientos cada vez menos invasivos y por supuesto también en la cirugía pediátrica. En este aspecto, se ha incorporado al Hospital en los últimos años la cirugía por monopuerto, que supone dar un paso más respecto a la laparoscopia convencional. El monopuerto consiste en la realización de diferentes tipos de intervenciones por una única incisión, habitualmente dentro del ombligo, lo que conlleva una cicatriz prácticamente inapreciable. Es un procedimiento de alta complejidad técnica pero que se ve favorecida por las características anatómicas del paciente pediátrico, como la elasticidad de su piel o la menor frecuencia de obesidad respecto al paciente adulto. Es de nuestro conocimiento que actualmente somos de los servicios de España que más procedimientos por monopuerto realizamos. Las apendicitis agudas se operan de rutina mediante esta técnica, incluso las apendicitis complicadas o los plastrones. También la hemos realizado con éxito en otros casos de mayor complejidad quirúrgica como 2 estenosis pielo-ureterales en lactantes, en este caso un monopuerto retroperitoneal, con incisión de 1,5 cm que sustituye a la clásica lumbotomía de 8-10cm. También en diferentes tipos de cirugías abdominales con resección y anastomosis intestinal, hernias inguinales o epigástricas; o cirugías gonadales tanto masculinas como femeninas. En este aspecto cabe destacar la resección de 2 tumores ováricos de gran tamaño a través de esta técnica, donde ambas niñas pudieron irse a casa al día siguiente a penas sin dolor y con una pronta reincorporación a su vida cotidiana y sin apenas cicatriz.
—¿Cuántos pacientes han pasado por la UCI pediátrica?
—Colaboramos mucho con nuestros compañeros de la UCI pediátrica. Por una parte ahí realizan el postoperatorio nuestras cirugías programadas más complejas, así como procedimientos urgentes en niños con patologías severas, como pueden ser peritonitis u obstrucciones intestinales que van a necesitar una vigilancia muy estrecha. Esto supone aproximadamente entre 30 o 35 pacientes al año. demás en la UCIP realizamos gran variedad de procedimientos bajo sedación. Cabe destacar las exploraciones de la vía aérea (fibrobroncoscopias), realización de curas, drenajes de abscesos e incluso la toma de algunas biopsias. Muchas curas que en el paciente adulto se pueden realizar en una consulta, en los niños van a requerir sedación para que puedan llevarse a cabo de manera óptima. La localización de nuestra consulta delante de la UCI de pediatría facilita mucho este tipo de procedimientos.
—¿Cuánto tiempo medio de hospitalización necesitan los pacientes pediátricos?
—La gran mayoría de cirugías que llevamos a cabo se realizan de manera ambulatoria, con lo que son dadas de alta el mismo día de la intervención. De cualquier modo, cirugías más complejas sí precisan más tiempo de hospitalización, que intentamos disminuirlo lo mínimo posible, dando altas a domicilio incluso con drenajes o sondas que vienen a retirar a la consulta a los pocos días. La presencia de una Enfermera específica de Cirugía Pediátrica con una consulta propia 2 días a la semana nos permite también un seguimiento estrecho de estos pacientes con alta precoz. El estancia media de hospitalización en el año 2024 fue de 1.9 días. Incluso en las apendicitis no complicadas, aplicamos un protocolo fast-track, que consiste en una movilización precoz, con inicio rápido de tolerancia oral progresiva y la limitación en el uso de drenajes o sondas; todo ello unido a una pauta de antibióticos corta, permite que la gran mayoría puedan irse para casa al día siguiente de la intervención con una tasa prácticamente nula de reingresos.
—¿Operan tumores?
—Actualmente no hacemos cirugía oncológica de tumores sólidos. De cualquier modo, sí se realizan biopsias en procesos tumorales, fundamentalmente ante sospecha de linfomas, aunque también en tumores de partes blandas como sarcomas o carcinomas. Otros tipos de tumores son derivados a centros de referencia. También realizamos la colocación de los catéteres venosos con reservorio que es fundamental para el tratamiento quimioterápico de estos pacientes. Sin duda, la cirugía oncológica es una de las parcelas de la pediatría donde con el tiempo podríamos crecer.
—¿Cuántos cirujanos trabajan actualmente en el servicio?
—Actualmente el equipo está formado por 3 cirujanos pediátricos: el doctor Arredondo, la doctora. Rosell y yo misma. La plantilla orgánica del servicio es de 3 cirujanos pediátricos, por lo que teóricamente estaríamos cubiertos. Durante más de 2 años ha habido solamente 2 cirujanos pediátricos en León, inicialmente el doctor Ardela y yo, y cuando éste se jubiló se incorporó el doctor Arredondo en su lugar. Echando la vista atrás fueron años de muchísimo trabajo con una carga asistencial muy alta, sobre todo a nivel de guardias, pues suponía la realización de 15 guardias al mes cada uno para poder cubrir la patología urgente. Desde que se incorporó la doctora Rosell a la plantilla el cambio ha sido espectacular, a la hora de repartir el trabajo y sobre todo las guardias, y poder bajar un poco el ritmo frenético que llevábamos. Diría que ahora mismo estamos muy bien. Somos un servicio joven que nos entendemos muy bien y con muchas ganas de trabajar e incorporar cosas nuevas para nuestros pacientes.
—¿Qué cambios ha incorporado al servicio desde que asumió la jefatura?
—Desde que asumí la jefatura hace casi dos años mi objetivo principal ha sido disminuir la lista de espera quirúrgica así como bajar la demora média para intervención desde que un niño se anota para operar hasta que la cirugía se lleva a cabo. Hemos conseguido ambas cosas, somos el segundo hospital con menos niños en lista de espera de Castilla y León y hemos conseguido bajar la demora media desde más de 100 días que teníamos en agosto de 2023 a los 58 que tenemos actualmente. Así que estoy muy contenta en este aspecto. Uno de los principales cambios introducidos ha sido el aumento de procedimientos realizados fuera de quirófano. Pacientes que previamente eran puestos en lista de espera para realizar un procedimiento con anestesia local en quirófano, actualmente se realizan en su mayoría en la consulta el mismo día de la primera consulta. Esto supone una alta resolución de los procesos, donde se valora y se trata la patología por la que fueron derivados, siendo en muchas ocasiones también alta para el servicio. Esto es posible gracias a la mejoría de la dotación técnica de la consulta, con la incorporación de un bisturí eléctrico, o el uso del óxido nitroso para sedaciones con el que contamos en la UCIP pero que podemos trasladar a nuestra consulta. Por supuesto, esto se puede realizar en niños colaboradores y siempre con anestesia local para evitar cualquier tipo de dolor. Los procesos más frecuentes realizados por esta técnica son la exéresis de lesiones cutáneas, extracción de cuerpos extraños, pequeñas biopsias, sección de frenillo sublinguales, liberación de sinequias de labios menores o sección de frenillos peneanos. Es fácil que en cada consulta realicemos 2 ó 3 procedimientos de este tipo, aunque depende del día, con lo que la repercusión sobre la lista de espera de esta medida es alta. Mi principal proyecto de futuro ahora mismo es el Hospital de Día Pediátrico. Actualmente existe un hospital de día para pediatría, creado precisamente cuando inició la cirugía pediátrica en el hospital. Como ya comentamos, la mayoría de nuestras cirugías son ambulatorias, por lo que un hospital de día es el mejor sitio para ellos. Me gustaría potenciarlo, hacerlo más grande y ampliar su horario, así como incorporar una sala de técnicas donde poder realizar curas y procedimientos. Es un proyecto ambicioso, pero creo que necesario. Pacientes quirúrgicos pediátricos de otros servicios, como pueden ser otorrino, traumatología u oftalmotlogía también se beneficiarían. Y por supuesto el paciente pediátrico, para la realización de provocaciones de alergias, test hormonales, tratamientos de pacientes crónicos y onco hematológicos.