Diario de León

Brillantes relegados

La madre de dos niños con altas capacidades publica un libro con sus experiencias

Ana María Martínez, con el libro

Ana María Martínez, con el libroRamiro

Carmen Tapia
León

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Ana María Martínez vive un Despertar brillante tras varios años de lucha por sus dos hijos valorados con altas capacidades. Su experiencia como madre y educadora infantil le ha llevado a escribir un libro para compartir con otras familias todo el proceso con el centro educativo en el que estudiaban sus hijos menores de edad y que le llevó, finalmente, a buscar en otro colegio privado el apoyo específico que necesitaban.

  «Nadie te enseña a lidiar con esto», asegura Ana María, que quiere dar visibilidad a todos los contratiempos que tuvo que superar para que su hijo mayor no se quedara relegado en los estudios. «En León tenemos un problema en el ámbito escolar. El profesorado no está preparado y cuando llevas una evaluación de un gabinete psicológico privado no le hacen caso».

  Ana María empezó a notar muy pronto que su hijo mayor, que ahora tiene cinco años, desarrollaban comportamientos que no se ajustaban a su edad. Como profesora de educación infantil y prácticas con dos niños con altas capacidades, «intuía que algo pasaba». El niño comenzó a caminar antes de lo que le correspondía por edad, hacía preguntas de persona más mayor, dejó de utilizar el pañal muy pronto, entre otras cosas. «En el colegio me dijeron que el niño, primero, y la niña, después (se llevan 16 meses) tenían Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDH). Para mí fue una batalla desde muy pronto. Llevé a mi hijo al centro de acompañamiento educativo Ayalga, en Asturias. Allí le hicieron una valoración y le detectaron un cociente intelectual de 140. El colegio al que iba el niño no me lo aceptó porque decían que lo de las altas capacidades podría cambiar, que hoy las tenía y mañana posiblemente no. Y que, en todo caso, habría que hacer mucho papeleo. Yo les dije que eso no iba a desaparecer, no entiendo por qué el profesorado no está preparado».

El camino

La solución del centro educativo fue hacer otra valoración. «Cuando me dieron los resultados me dijeron que el cociente intelectual del niño era de 90».

Lo peor, según relata Ana María, llegó después. «La profesora lo ponía en ridículo en la clase. El coloreaba en verde lo que tenía que ir en rojo o negro. Ella lo ponía en evidencia en clase. Al principio el niño iba contento a clase, pero al final no quería ir. Como era líder, según su profesora, lo puso a jugar con un grupo de niñas. Mi hijo se apocó poco a poco y con 4 años ya no quería ir a clase. No le ayudaba mucho la situación de sentirse diferente y la actitud de la profesora».

Sus dos hijos van ahora a un colegio privado. «El niño va más contento, pero es una lástima que las familias tengamos que gastarnos el dinero para que nuestros hijos reciban la educación que necesitan. Todavía queda mucho por trabajar en ese tema».

El libro

Despertar brillante es el resultado de un viaje que comenzó con un camino de investigación, comprensión y, autodescubrimiento «.Este libro relata un viaje de crecimiento, retos y aprendizajes, donde la curiosidad, la sensibilidad y la intensidad emocional se convirtieron en nuestros mejores aliados. A través de anécdotas personales, reflexiones sinceras y consejos prácticos, comparto cómo fue entender, aceptar y acompañar el desarrollo de mentes brillantes en un mundo que, muchas veces, no está preparado para ellas. Este libro es para las familias que alguna vez han visto el mundo el de una forma distinta, si eres madre, padre o educador de niños, o simplemente te interesa explorar el talento desde una perspectiva cercana y humana».

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