La resistencia a la insulina, diez años de silencio fatal
La jefa del servicio de Endocrinología del Caule explica cómo se produce y cómo prevenir el primer paso para un síndrome metabólico de diabetes

La insulina es una hormona producida por el páncreas que regula el azúcar en la sangre, la glucosa. Esta hormona permite que entre en las células para usarse como energía.
La no tolerancia o resistencia a la insulina es el síntoma que explica la aparición de la diabetes tipo 2. «Cuando el cuerpo no es apaz de responder a cantidades normales de insulina y necesita más», explica María Ballesteros, jefa del Servicio de Endocrinología del Hospital de León.
Esta resistencia obliga al páncreas a trabajar más para producir más cantidad de insulina. «Durante un tiempo el páncreas aguanta aunque no son niveles buenos, pero llega un momento en que ya no puede», añade la experta. Es cuando una persona debuta con una diabetes tipo 2.
Desde que comienzan estos síntomas invisibles hasta que aparece la enfermedad como tal transcurre una media de diez años. «No es sintomática y los picos de hiperglucemia se pueden dar solo cuando tomas hidratos de carbono», apunta Ballesteros. Sólo mediante analíticas específicas se puede saber que una persona padece resistencia a la insulina.
La prueba de A1C es un análisis de sangre que proporciona información sobre los niveles promedio de glucosa en la sangre, la llamada azúcar en la sangre, en los últimos 3 meses. Esta prueba, también llamada hemoglobina A1C, de HbA1c, se basa en el seguimiento de la hemoglobina glicosilada o de glucohemoglobina y se usa para diagnosticar la diabetes tipo 2 y la prediabetes.
La resistencia a la insulina «es la primera fase de la aparición de la diabetes, la segunda es la prediabetes y finalmente se llega a la enfermedad», añade la endrocrinóloga leonesa.
Las causas de la resistencia a la insulina pueden deberse a síndromes genéticos, pero la mayor parte de los casos se deben a la obesidad. Este factor de riesgo afecta a un 20% de la población adulta. Prevenir la obesidad es por tanto una de las herramientas para evitar la resistencia y la prediabetes que desembocarán, si no hay un control adecuado, en la diabetes tipo 2. «Lo más importante es evitar la obesidad porque es el principal desencadenante de la diabetes», apunta la doctora María Ballesteros.

Los hábitos de vida que favorecen prevenir prevenir la resistencia a la diabetes y sus futuras consecuencias empiezan por «una dieta que no contenga exceso de hidratos de carbono, con fruta, verduras y proteínas». Los cereales integrales y las legumbres son preferibles porque la fibra enlentece la absorción de hidratos de carbono.
Si la alimentación es importante, el ejercicio es fundamental. «Tener el músculo activo es fundamental porque son los músculos son transportadores de glucosa están en el músculo», señala la especialista.
Y es que aunque han pasado miles de años de evolución la herencia genética pervive en el Homo sapiens moderno. «Éramos cazadores y ahora somos sedentarios», puntualiza.
En la parte preventiva entra también la medicina de familia. «Los niveles de glucosa altos pueden diagnosticar la resistencia a la insulina y en el caso de las personas con obsesidad se puede prever clínicamente que la tiene», explica la doctora Ballesteros.
«La diabetes es un problema de salud pública y la primera línea de tratamiento es el médico de familia, que además tiene la longitudinalidad clínica de los pacientes», subraya.
En el caso de las mujeres, una diabetes gestacional, por ejemplo, es una alerta para su futuro. La menopausia es otra época crítica para que puedan desencadenarse los factores propicios para la resistencia a la diabetes.
La resistencia a la insulina no es solo un problema de personas adultas. Puede producirse a cualquier edad, como también se ha extendido el problema de la obesidad a la infancia en la sociedad moderna.
Aunque está asociada al sobrepeso y a la obesidad se puede dar en personas delgadas. La frecuencia con que se da este problema contrasta con el hecho de que no existen puntos de corte aceptados para definir su diagnóstico de forma taxativa.
En la cara positiva de esta problema de salud es que la resistencia a la insulina es reversible con un estilo de vida y una alimentación adecuados. Sin olvidar que la evolución silenciosa de esta resistencia se puede dar durante una década, es totalmente asintomática y cuando se manifiesta da síntomas muy inespecíficos.
La fatiga, con tendencia al agotamiento, el hambre frecuente, la irritabilidad y cambios de humnor, la mala memoria y el deterioro cognitivo, así como dolores de cabeza, aumento de presión arterial, problemas con la fertilidad, acné y disfunción eréctil en hombres son algunos de las manifestaciones que pueden alertar sobre la resistencia a la insulina,
En el caso de la infertilidad ya se están incorporando el estudio de las personas que acuden a los servicios de reproducción asistida. Esto se debe a que la resistencia a la insulina favorece el síndrome de ovario poliquístico, debido a la producción de más hormonas masculinas.
El doctor Gerald Reaven, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford , es el precursor de las investigaciones sobre la resistencia a la insulina que se llevan a cabo desde los años 80.
La agrupación de cinco factores de riesgo en el síndrome metabólico (circunferencia abdominal excesiva, los triglicéridos por encima de 150 mg, el colesterol de lipoproteínas de alta densidad, la glucosa en ayunas por encima de 100 miligramos y los valores de presión arterial sistólica por encima de 130 y diastólica por encima de 85) ayudó a entender que están muy relacionados entre sí y frecuentemente se dan juntas.
En principio, esto no se relacionó con el síndrome de resistencia a la insulina. y fueron las investigaciones del endocrinólogo británico las que pusieron el foco en este conjunto de alteraciones que aumentan el riesgo y la mortalidad cardiovascular. Revertir la resistencia a la insulina con estilo de vida y alimentación adecuada es una nueva línea de protección de la salud desde el autocuidado que toma fuerza después de décadas descargando la solución en fármacos.