La investigación del «chivatazo» a ETA apunta a la cúpula policial
Un contra-informe de los mandos a los que Marlaska decidió apartar del caso intentó desacreditar la investigación

El juez Marlaska, durante su visita en el 2006 al bar Faisán de Behobia (Irún).
El atestado policial clave sobre el chivatazo a ETA empieza a ver la luz. El documento, todavía secreto por orden de Baltasar Garzón, sólo contempla una hipótesis: el soplo que avisó a la banda de la redada contra su aparato de recaudación el 4 mayo del 2006 fue obra de la cúpula de la policía nacional. Los cinco investigadores dirigidos por el inspector jefe Carlos G, en un informe de 70 páginas y preñado de datos, incluyen los nombres de los tres mandos del cuerpo -”entre ellos el del ex director de la policía nacional Víctor García Hidalgo-” y de los dos funcionarios que supuestamente intervinieron en la delación, por orden de sus superiores. Según revela el atestado 376/07, los investigadores avalan sus conclusiones en el análisis pormenorizado de cerca de 2.000 llamadas en la zona del bar Faisán de Irún el día de la delación. Se trata de un trabajo ingente hasta reducir las comunicaciones sospechosas y concretar que ladel chivatazo fue a las 11:23 horas del día 4 de mayo y se la realizó un inspector de Vitoria al jefe superior de Policía del País Vasco, Enrique Pamiés.
El inspector, dedicado a la lucha contra el terrorismo de Al Qaeda, en ese momento se encontraba acompañado de Joseba Elosúa -”el supuesto jefe del aparato de recaudación de ETA-”, al que había encontrado en su bar de Irún, tras intentar sin éxito localizarle poco antes en su casa. El policía le habría pasado su propio teléfono a Elosúa para que Pamiés le contara la inminente operación antiterrorista, según apunta el atestado policial. La llamada duró exactamente 491 segundos.
El fiscal del caso, que quiere su archivo, insiste en que todo esto es una «hipótesis policial». Pero la Fiscalía, a la vista de los atestados, no es la única que duda del trabajo de los cinco policías a los que se ordenó investigar la delación. Los documentos revelan que hay otro contra-informe elaborado ex profeso intentado desacreditar las conclusiones. A sus autores es a los que el juez Marlaska apartó del caso.