El retraso de las infraestructuras lastra el balance de los proyectos Zapatero en León
Las grandes vías de comunicación prometidas no cumplen los plazos previstos o esperan confirmación

Zapatero abrió la campaña electoral del 2008 en León.
Seis años después de que ganara sus primeras elecciones, dos años más tarde de la reválida del 9-M sin mayoría absoluta, las promesas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para León viven del florecimiento del Inteco, el asentamiento del CRE de Discapacitados de San Andrés, las multas del centro Estrada, los balbuceos de la Ciuden, la ampliación de la pista del aeropuerto y la confianza... Una actitud de larga espera para que se materialicen las inversiones, sobre todo en las infraestructuras de comunicación: la alta velocidad avanza pero, según el compromiso, ya debería haber llegado; la León-Valladolid se publicitó para el 2009 y ahora se habla con optimismo del 2010 como un año en el que estarán todos los tramos en obras; la León-La Robla, que incluye la definición de la ronda Noroeste de la capital, es aún un documento de discusión sobre tres corredores; la vía rápida Cistierna-Mansilla duerme en una carpeta del Ministerio de Fomento; la supresión de los cruces de la ronda Este se lía con expropiatorios y demoras agradecidas; el Acceso Sur se anuncia a las puertas de la ciudad para el próximo ejercicio cuando se le esperaba para hace dos; la Ponferrada-La Espina habita en un limbo perenne; la Ponferrada-Orense suma despachos; la León-Braganza es una pregunta incómoda sin respuesta a medio plazo... Más de 472 kilómetros de asfalto que se han vendido como ejes fundamentales del desarrollo de la provincia leonesa.
El listado de retrasos se atempera con el cheque que el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha cursado a nombre de la provincia: más de 5.000 millones de euros en sus 6 años, aunque parte de ellos se encuentren varados en estudios informativos. «Lo que no entre ahora lo va a tener muy difícil después, si se acaba el presidente», defienden los socialistas leoneses, amparados por una sombra que ha cobijado su programa y esperan que no les abandone antes de los comicios de la primavera próxima. Este mantra se invoca para subrayar la importancia del presidente del Gobierno, en estos dos años de segundo mandato, para que el aeropuerto cuente con una nueva terminal de pasajeros a finales de este ejercicio, un año después de lo prometido; para que se haya firmado la solución a la traza de Feve en la capital con un convenio de 50 millones de euros; o para que se confirme que León albergará el centro de control del AVE del noroeste peninsular.
Sumas que siguen las promesas del primer mandato, pero que se concretan ahora, como los cerca de 66 millones de euros previstos para Paradores: 50 en la reforma de San Marcos, 7 para Villafranca y 12 para Villablino; sin que haya noticias de la promesa de construir un parador en Riaño para dar un poco de oxígeno a la montaña oriental, que pereció con el pantano en el gobierno socialista de Felipe González. Un remanente olvidado, como la supresión de los peajes de las autopistas del Luna o Astorga y otras faltas de memoria que se inscribieron bajo la pompa del Plan Oeste, caso de la recuperación del ferrocarril Ruta de la Plata, cuyas vías alimentan el verdín tan característico de esta provincia.