Interior investiga si hubo relaciones entre funcionarios y presas de Meco
Cesan a la cúpula de la cárcel madrileña por un escándalo de sexo y alcohol

Imagen de un taller de la cárcel madrileña de Meco.
Sexo y alcohol... por el momento. El escándalo de la cárcel de Madrid I, Meco, la mayor prisión de mujeres de España, se ha llevado por delante la cabeza del director del centro, Luis Cuevas, el subdirector de Seguridad y el administrador del centro, y ha dejado sin empleo y sueldo a dos de los funcionarios bajo sospecha. Los cargos, aún bajo investigación, son introducir bebidas en la cárcel y trato de favor a algunas reclusas con las que los vigilantes mantenían relaciones íntimas, siempre «consentidas», según el Ministerio del Interior.
El departamento que dirige Alfredo Pérez Rubalcaba insiste en que la investigación interna sólo ha constatado, hasta ahora, «comportamientos inaceptables» por parte de algunos funcionarios que se arriesgan a sanciones «disciplinarias», incluida la expulsión definitiva, pero nunca «actividades delictivas». Aún así, la vicepresidenta Fernández de la Vega, anunció que el Gobierno ha puesto en conocimiento de la Fiscalía los «comportamientos irregulares» registrados en Meco, donde están recluidas 614 mujeres, el 80% por delitos relacionados con el tráfico de drogas. La mitad de las presas del penal son extranjeras -”muchas detenidas en Barajas como correos -” sin apenas recursos ni apoyos familiares en España.
La destitución de la dirección de Meco se produjo el miércoles. Fue la propia secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, quien dio las instrucciones tras conocer el informe preliminar de los servicios de Inspección Penitenciaria, que desde el 31 de diciembre del 2009 investigaban varias denuncias de internas y funcionarios sobre lo que acontecía durante las noches en esa cárcel.
1397124194 Bajo la lupa. Los inspectores, que tienen bajo su lupa a otra docena de vigilantes que no han sido apartados del servicio por falta de pruebas, aseguran haber constatado «presuntas irregularidades cometidas por algunos funcionarios en el desempeño de sus labores». En particular, han descubierto que uno de los guardianes una noche de marzo «abrió las celdas de dos internas» y «compartió varias horas con ellas». Según el comunicado oficial de Instituciones Penitenciarias, «en estos momentos se investiga si algunos funcionarios pudieron mantener relaciones sexuales consentidas con varias internas». «Los testimonios no son coincidentes», apuntaron responsables de la investigación.
Los inspectores «detectaron igualmente que algunos funcionarios introducían y consumían alcohol en el centro, lo que les impedía realizar sus funciones con la profesionalidad debida», explica Interior. Fuentes penitenciarias precisaron que el episodio del alcohol se produjo en Nochevieja, cuando uno de los funcionarios abandonó su puesto, salió de la cárcel para comprar bebidas, que a la vuelta compartió con varios compañeros. La juerga -”apuntaron funcionarios del centro-” fue «sonada». La inspección no ha encontrado pruebas de que también se ofreciera alcohol a las reclusas protegidas de los funcionarios, aunque no se descarta.