La incertidumbre sobre la solvencia española castiga a la Bolsa
No hay respiro para la Bolsa. Tras caer la víspera un 5,4%, el Ibex 35 se dejó ayer un 2,27% en una jornada de vaivenes y mucha volatilidad que castigó sobremanera a la banca. Los mensajes de algunos de los principales líderes europeos, que trataron de anular el contagio del «efecto Grecia» al defender la solvencia y calidad de las finanzas españolas, no aplacaron el ímpetu vendedor.
Tampoco sirvió de nada la reunión entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, de la que los mercados hicieron caso omiso. De hecho, la prima de riesgo -"la diferencia del bono español a diez años de plazo respecto al alemán-" alcanzó los 137 puntos básicos, el nivel más alto desde que existe la moneda única.
El castigo no quedó ahí. Los denominados CDS (seguros de impago de la deuda soberana), que sirven de guía a los inversores institucionales para valorar la confianza de las emisiones, reflejaron la aversión hacia España y se situaron en los 223,4 puntos, un nuevo máximo.
La volatilidad reinó en el parqué hasta que la agencia de calificación Moody's dio la puntilla. La compañía puso en revisión el «rating» de Portugal, lo que una vez más desplegó el pánico en el Ibex, que sufre estos días como ninguna plaza europea (a excepción de la de Atenas) cualquier noticia o rumor sobre la crisis helena y sus «efectos colaterales».