El Tribunal Constitucional refrenda la mayor parte del Estatut de Cataluña
La corte advierte de que la definición nacional de Cataluña carece de «eficacia jurídica interpretativa» y aborta la creación de una justicia catalana

Montilla se dirige a los periodistas para valorar la sentencia del Tribunal Constitucional.
El Tribunal Constitucional puso fin en dos horas y veinte minutos a casi cuatro años de espera. La corte sentenció que la mayor parte del Estatut se ciñe a la legalidad, pero con el matiz, no menor, de que la definición de Cataluña como nación carece de «eficacia jurídica interpretativa». Sólo 14 de los 223 artículos del marco jurídico del autogobierno de Cataluña no se ajustan a la Carta Magna, y otros 23, así como cuatro de las 22 disposiciones, requieren de una interpretación para que encajen en el texto constitucional. El PP había impugnado hasta 114 preceptos, el preámbulo y 12 disposiciones adicionales. Los componentes de la corte votaron por bloques, en vista de que hasta ahora no había sido posible reunir una mayoría para un fallo conjunto. Primero, se sometió a escrutinio el preámbulo, cuya redacción, con la salvedad de que las referencias a Cataluña como nación o como «realidad nacional» carecen de «eficacia jurídica interpretativa», fue aceptada por seis magistrados con cuatro en contra.
El segundo paquete fue el de los 14 artículos considerados inconstitucionales en el borrador de la presidenta, y el resultado fue de ocho a dos. En realidad, sólo uno, el 97, referido a la creación de un poder judicial en Cataluña, fue declarado ilegal, en el resto las anulaciones afectan a incisos, párrafos o incluso sólo a palabras
La tercera votación correspondió a los 23 artículos y cuatro disposiciones sujetos a «interpretación conforme», es decir que son constitucionales siempre que se interpreten de una forma determinada. El resultado volvió a ser de seis a cuatro. La interpretación del Constitucional quedará acotada en la sentencia que se conocerá en los próximos días. Por último, los magistrados votaron los 186 apartados constitucionales, según la ponencia de Casas, y se repitió el seis a cuatro. El Estatut obtuvo así la «fumata» blanca.