Crónica| m. j. muñiz

Aquí hay partido

Abrazos, buen rollo y mucha prisa para cambiar el oro por la roja. Hasta los lapsus se aceptaron con deportividad

Carrasco y Fernández se abrazan, con la «bendición» de Villanueva.

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León

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Con espíritu deportivo acudieron ayer las planas políticas local y autonómica al acto de reconocimiento a la labor empresarial de ocho emprendedores y una emprendedora (la mujer y la empresa, siempre en minoría) que tuvo como marco el Auditorio Ciudad de León. En la puerta, a la espera de la llegada del presidente Herrera (la puntualidad era ayer algo más que una cuestión de cortesía) los saludos se sucedían con una efusividad sorprendente, teniendo en cuenta las acusaciones mutuas de los últimos días a cuenta de los consensos rotos en la caja fusionada. Saltaron los flashes especialmente con el entrañable abrazo de la presidenta de la Diputación y del PP, Isabel Carrasco, y del alcalde de León y secretario general del PSOE local, Francisco Fernández; tras la gresca que protagonizan a toda plana en los últimos días.

Se agudizaron oídos para desentrañar el saludo entre el presidente Herrera y Francisco Fernández, o desvelar alguna clave en las sonrisas que intercambiaron el alcalde y el viceconsejero Villanueva.

No hubo caso, se habló sobre todo de fútbol. No hubo intervención, agradecimiento o comentario que no acabara con un parabién para la selección española de fútbol. Hasta algún «¡Viva España!» zanjó uno de los discursos.

Ni siquiera se esperó a hacer las consabidas fotos de familia de los premiados: apenas se dio por concluido el acto la pantalla del escenario del Auditorio cambió los símbolos corporativos por las enormes imágenes de los primeros minutos del histórico partido; mientras algunos invitados corrían a coger sitio cerca de las pantallas en el hall donde se ofreció un vino en el que las relaciones sociales se plagaron de ¡uys! y ¡ays! atentos a las jugadas. Otros hicieron mutis a toda velocidad, por ver el partido en familia o por no verse envueltos en regates comprometidos.

El caso es que quienes han organizado el acto en anteriores ocasiones miraban atónitos el reloj: seis intervenciones, dos vídeos corporativos y la entrega de nueve premios en espídica hora y cuarto. La mitad del más rápido de estos eventos de Cecale de Oro celebrados hasta ahora.

Todo se aceptó anoche de buen grado en este homenaje al esfuerzo empresarial. Incluso el traspiés verbal de Terciado, que en al repasar las autoridades asistentes saludó al «alcalde de Valladolid». Hubo risas y chismorreos, pero el lapsus se encajó con deportividad. «La rutina le mata a uno», justificó apurado el presidente de la patronal. Pero ayer no era un día cualquiera.

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Ahora, que se les pegue algo del espíritu de equipo y el apoyo a un proyecto común ya es otro cantar.