Diario de León

Las catas realizadas en los años sesenta sacaron a la luz numerosas estructuras de la Edad Media

Santo Domingo esconde la cerca, una de sus puertas y varios edificios medievales

Unos obreros mueven un sarcófago de piedra, sacándolo de una fosa ante San Marcelo en 1950

Unos obreros mueven un sarcófago de piedra, sacándolo de una fosa ante San Marcelo en 1950

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Cristina Fanjul | León
León

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Los arqueólogos no se ponen de acuerdo, sobre todo en lo que respecta al yacimiento medieval de León. Mientras que unos creen que bajo la plaza de Santo Domingo podría guarecerse una parte importante del burgo, como parte de las cercas, una de sus puertas y, por supuesto, el convento dominico, el hospital de San Antón y el monasterio de San Marcelo, otros consideran que este tramo tan sólo ocultaría un cementerio y parte del citado hospital.

En cualquier caso, todos los historiadores consultados coinciden en señalar que se trata de una de las zonas de la ciudad más enigmáticas desde el punto de vista arqueológico, por cuanto que nunca se ha tenido la oportunidad de investigar la secuencia estatigráfica que esconde. Así, tanto durante las obras del complejo como en las que se desarrollaron para la construcción del aparcamiento se obviaron unas catas que podrían haber revelado importantes hallazgos.

La cerca sería uno de los secretos mejor guardados de la plaza, si bien se sabe que el tramo de la muralla medieval partiría de la muralla romana, en el área del Palacio de los Guzmanes, cerca de su esquina noroeste. Discurriría a través de la manzana de casas donde en la actualidad se encuentra el palacio Botines y el edificio del Banco de Bilbao. De allí, saldría a la plaza de Santo Domingo, la cruzaría a unos cuatro metros y medio de la esquina suroeste del antiguo Casino, torciendo luego hacia el sur hasta el reloj, para atravesar el solar de la Casa Roldán y tomar la calle Independencia.

Hay que destacar que con motivo de las obras de la plaza de San Marcelo, en el año 1950, aparecieron varios sarcófagos, que se dataron como pertenecientes al siglo XV o XVI. A este descubrimiento pertenece la foto que ilustra el artículo, en la que un grupo de obreros saca un sarcófago de piedra ante una relojería que ocupaba el espacio norte de la Iglesia de San Marcelo, donde actualmente hay un kiosco.

Además, hay que recordar que en la primavera de 1962 tuvieron lugar unos trabajos relacionados con la instalación de la fuente en la plaza. Uno de los integrantes de la Comisión de Monumentos, Justiniano Rodríguez, elaboró un informe que se publicó en 1963. Este informe está recogido en el número 33 de Archivos Leoneses y en él el historiador asegura que al abrir una zanja junto a la fachada norte de la Iglesia de San Marcelo aparecieron «una gran cantidad de huesos humanos sobre tierra», lo que indicaría que este lugar habría estado ocupado por un cementerio, probablemente el del hospital de San Antonio. Además, allí mismo se exhumó un «sepulcro de piedra con su tapa o cubierta y con su esqueleto dentro». El informe explica que se encontraba paralelo a la zanja (orientación Este/Oeste) y fue extraído, quedando «in situ» otros dos que había a sus costados. Justiniano Rodríguez informa de que no fue posible recuperarlo de la escombrera, ni aclarar la inscripción que tenía de la que sólo se anotaron las letras «M» y «C» mayúsculas, que supone parte de una fecha. Cree que por su forma data de los siglos XI al XIII. En la misma zanja se desenterró un bloque calizo que formaba parte de un arco y que sería un elemento del cerramiento de un antiguo cementerio parroquial situado al oeste de la Iglesia de San Marcelo. Además, justo delante de la antigua tienda de Benéitez se colocó un registro de alcantarilla junto a los restos de la cerca medieval y tras realizar una zanja paralela a la fachada oeste del Banco de Bilbao, apareció un grueso bloque de cimentación, de cal y canto, de 3.5 metros de anchura. Justiniano Rodríguez lo identificó sin sombra de dudas como parte de la cerca medieval.

Informe de unas catas realizadas en 1962

El informe

■ En la primavera de 1962 se llevaron a cabo unas obras. Con toda posibilidad estaban relacionadas con la instalación de la fuente en la plaza, en particular para ciertos desagues. Aunque tarde, el miembro de la Comisión de Monumentos, Justiniano Rodríguez, elaboró un informa que se publicó en 1963. Las conclusiones se están recogidas en la colección «Archivos leoneses».

Huesos humanos

■ Zanja paralela a la fachada norte de la Iglesia de San Marcelo, a 5.30 metros de la fachada. Aparecieron una gran cantidad de huesos humanos sobre tierra, que identifica como un antiguo cementerio, tal vez pertenecientes al desaparecido hospital de San Antonio.

Sepulcro

■ En la misma zanja, a 1.20 metros de profundidad, apareció un «sepulcro de piedra con su tapa o cubierta» en la prolongación de la fachada oeste de San Marcelo, con su esqueleto dentro. Tenía una inscripción de la que se anotaron las letras «M» y «C», pertenecientes posiblemente a una data.

Parte de un arco

■ También se encontró en ese lugar un «bloque calizo», aparentemente parte de un arco que no se llegó a desenterrar, en situación Noroeste-sureste. El historiador pensó que se trataba de parte del cerramiento de un antiguo cementerio parroquial situado al oeste de la Iglesia de San Marcelo.

Cerca medieval

■ Paralela a la fachada oeste del Banco de Bilbao, se halló un grueso bloque de cimentación, de cal y canto. Lo identifica sin dudas como parte de la Cerca medieval.

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