Cataluña consigue eliminar por mayoría absoluta las corridas de toros
Independentistas y diputados de izquierda sacaron adelante la prohibición gracias al apoyo de la mayor parte de los parlamentarios nacionalistas de CiU

Diputados de ERC aplauden a los antitaurinos invitados al hemiciclo del «Parlament».
La amenaza se cumplió. Poco antes de las doce del mediodía, el independentista Ernest Benach, presidente del Parlament , anunció que las corridas de toros quedaban prohibidas en Cataluña a partir del 1 de enero del 2012. Tres centenares de periodistas nacionales y extranjeros transmitieron al mundo cómo en el palco de la cámara estallaron los nervios contenidos de las dos sensibilidades enfrentadas. «Hoy el mundo es un poco mejor», dijeron los miembros de la plataforma animalista Prou! , promotores de la proscripción, mientras celebraban la decisión con la misma euforia que una liga del Barça. Abrazos, gritos de alegría y lágrimas que contrastaron con la imagen de Serafín Marín, el único torero catalán en el escalafón, que se echó las manos a la cabeza mientras la escondía entre las rodillas para disimular el llanto. Luis Corrales, de la Federación catalana de entidades taurinas, trató de consolarle sin éxito.
Sólo los toros embolados. Los toros quedarán prohibidos en Cataluña veintiún años después que en Canarias, la primera comunidad autónoma española en vetar en su territorio la fiesta nacional y cien años después de la inauguración de la plaza Monumental de Barcelona, el único coso catalán que programa festejos taurinos hoy en día. Sólo sobrevivirán los toros embolados. Es un tema catalán, pero su trascendencia y la carga simbólica de todo lo taurino lo convirtieron de inmediato en el principal asunto de debate en todo el país y en una fuente de indignación en otras comunidades autónomas.
No hubo sorpresas y la votación discurrió más o menos como se esperaba. CiU y PSC habían dado libertad de sufragio a sus diputados y los nacionalistas, que se decantaron de forma mayoría por la prohibición, aportaron a independentistas e izquierda los votos clave para conseguirlo. Los apoyos a la prohibición fueron 68 (32 de CiU, 21 de ERC, 12 de ICV y 3 del PSC), frente a los 55 diputados que se mostraron contrarios a la abolición (31 del PSC, 14 del PP, 7 de CiU y 3 de Ciutadans). Otros nueve (6 de CiU y 3 del PSC), se abstuvieron. Dos parlamentarios no votaron y uno se ausentó.
CiU justificó su voto como un paso adelante para cambiar la tradición. «Hoy, esta nación será más próspera y digna», dijo el nacionalista Josep Rull. David Pérez, del PSC, fundamentó su postura en la defensa de la libertad. «Prohibir no está en nuestra tradición ni en nuestra cultura, se trata de tolerancia y respeto», afirmó.