Crónica | efe
Otoño caliente para el Gobierno
El Ejecutivo se encuentra sin aliados, con una huelga y elecciones a la vista
El Gobierno ha dado por concluida la breve tregua estival consciente de que tiene por delante duros meses de negociaciones, con los presupuestos del próximo año como principal batalla, la sombra de su primera huelga general y la incertidumbre de las elecciones catalanas de otoño. Para diseñar su estrategia, Zapatero presidió el jueves de manera excepcional la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, una reunión con los ministros responsables de Economía, Política Territorial, Trabajo, Industria, Medio Ambiente, y Ciencia e Innovación tras la que quedó claro el fuerte recorte que sufrirán los Presupuestos Generales del Estado del 2011.
El trabajo de conseguir apoyos para este proyecto será arduo porque, de momento, el Ejecutivo no cuenta con ningún voto de la oposición, aunque ha admitido que está en conversaciones con el PNV, el partido que, junto a Coalición Canaria, permitió que salieran adelante las cuentas de este año. No se esperan sorpresas con la reforma laboral, que previsiblemente quedará aprobada el 9 de septiembre tras la última votación del Congreso, pero ella es el origen de la huelga general que ultiman los sindicatos para el 29 de septiembre.
Ante el paro, el Gobierno se ha limitado a manifestar su respeto y a confiar en que no suponga una quiebra definitiva del diálogo social, ya que su objetivo es negociar con empresarios y sindicatos un cambio profundo de las políticas activas de empleo. Otra de las reformas de calado que tiene entre manos el Ejecutivo es la de las pensiones, un proyecto que quiere presentar antes de fin de año y en el que aspira a retrasar la edad de jubilación a los 67 años y aumentar los quince años del periodo para el cálculo de las pensiones.
Junto a la gestión de la crisis y las reformas y ajustes comprometidos, una importante patata caliente de este otoño será rescatar el Estatuto de Cataluña tras conocerse la sentencia del Tribunal Constitucional.