«En el módulo mixto no hay tiempo de relax»
Linda es una de las mujeres que acuden a las clases de español en el sociocultural de la prisión de Mansilla de las Mulas. Es de Liberia, pero tiene a su familia en Bélgica, a donde quiere viajar cuando cumpla su condena.
Linda es una de las primeras usuarias del módulo 7, el módulo mixto que acaba de poner en marcha la cárcel leonesa como experiencia piloto en la convivencia cotidiana de hombres y mujeres dentro de un recinto penitenciario.
La cárcel ha seleccionado a 120 hombres y mujeres en reclusión para comenzar esta experiencia que permite a las mujeres acceder a las ventajas penitenciarias de un módulo de respeto. En este módulo internos e internas asumen unas normas de convivencia, se autorregulan. A cambio, tienen oportunidad de participar en más actividades y acceder a trabajos comunitarios. Tienen muy claro que si incumplen las normas su destino es la expulsión.
Ella, que salió del módulo 10, exclusivo para mujeres, asegura que se está mucho mejor en siete: «Estoy bien porque hay muchas actividades y no hay tiempo de relax». Para ella esto significa menos cuchicheos y menos oportunidades de discusiones que en el módulo femenino.
Hace tres años que está en la cárcel, «por delicuente», espeta sin entrar en detalles sobre los motivos que le llevaron a la prisión. Cuando ingresó «no sabía nada de español». Es una de las alumnas del aula mixta de español ubicada en el local sociocomunitario de la cárcel. Por las tardes acude a la escuela de italiano y también participa en el coro del coro.
Todas las actividades son pocas para esta mujer que lo único que desea es vivir el momento y no pensar ni en lo que pasó, ni en el tiempo que le queda para salir en libertad. «Eso me produce angustia y me sube la tensión y no quiero», comenta con voz suave.